La tumba de San Nicolás relanza la unidad entre cristianos latinos y de Oriente

La ciudad italiana de Bari, nuevamente escenario de gestos concretos por el ecumenismo

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BARI, jueves, 16 junio 2005 (ZENIT.org).- Una oportunidad para intensificar los vínculos de amistad y de colaboración entre los católicos latinos y los católicos de Oriente representa la peregrinación que realizaron el sábado pasado jerarcas de las Iglesia orientales católicas a la tumba de San Nicolás en Bari (Italia).

Así lo considera la «Comunidad de Jesús», que desde hace «tiempo se empeña en dar a conocer a los greco-católicos y en promover su participación en el diálogo ecuménico».

Su Beatitud el cardenal Lubomyr Husar, arzobispo mayor de Lvov de los Ucranianos –al frente de la Iglesia greco-católica en Ucrania–, encabezó la delegación de obispos orientales de Ucrania, Eslovaquia, Grecia, Serbia y Montenegro, Bulgaria, Rumania e Italia que peregrinó a la tumba de San Nicolás en Bari, diócesis con vocación ecuménica de puente con Oriente y que custodia las reliquias de este santo, muy conocido y venerado por los hermanos de Oriente.

Los peregrinos fueron acogidos por el rector de la Basílica de San Nicolás, el padre Giovanni Matera OP, y por el presidente de la «Comunidad de Jesús», Matteo Calisi, quienes explicaron las respectivas iniciativas ecuménicas orientadas a la reconciliación de los cristianos.

«Este singular evento asume un valor histórico para la Iglesia en Bari a pocos días de la conclusión del Congreso Eucarístico Nacional, en el que el Santo Padre Benedicto XVI recalcó su voluntad de asumir como compromiso fundamental el de trabajar con todas las energías en la construcción de la plena y visible unidad de todos los seguidores de Cristo y que no bastan las manifestaciones de buenos sentimientos, sino que se necesitan gestos concretos», expresa la Comunidad en un comunicado enviado a Zenit.

«La peregrinación a Bari de los jerarcas de las Iglesias Orientales católicas será, por lo tanto, una oportunidad para intensificar los vínculos de amistad y de colaboración entre los católicos latinos y los católicos de Oriente», añade.

En una rueda de prensa, el cardenal Husar recordó que «San Nicolás es el santo de la bondad y la bondad conduce a la unidad, por esto los obispos orientales de toda Europa han venido a rogar a la tumba del santo taumaturgo la gracia del Señor de este precioso don».

A continuación se celebró la Divina Liturgia en la tumba de San Nicolás, con la participación de la Comunidad greco-católica ucraniana de Bari y la «Comunidad de Jesús».

La etapa de Bari fue la ultima del encuentro (6 al 11 de junio) de Iglesias orientales católicas de rito bizantino que, sobre el tema «Las raíces cristianas de Europa. Peregrinación a las fuentes», se ha desarrollado en Roma, Grottaferrata, Montecassino y Amalfi previamente.

La iniciativa se planteó como una ocasión de oración y de reflexión en lugares emblemáticos del monaquismo y de la espiritualidad occidental y oriental, en los años de la ampliación al este de Europa y con una finalidad de integración no sólo económica y social, sino también humana y espiritual de los europeos orientales.

En dos fases se ha desarrollado esta cita: con encuentros e intervenciones de profundización, y con la peregrinación a los mencionados lugares, significativos de la cristiandad.

Haciendo balance del encuentro, el obispo Paul Patrick Chomnycky, que asiste a los greco-católicos ucranianos en Londres, subrayó que la reunión ha sido la primera en Roma de todo el mundo católico oriental relanzando «el ideal ecuménico» y el «vínculo con la Iglesia universal», –cita «Avvenire»–, un vínculo afianzado «también gracias a los numerosos momentos de oración y de visita a los lugares santos del catolicismo».

Para el prelado, el encuentro en la audiencia general del miércoles –de la semana pasada—con Benedicto XVI «ha sido un encuentro con la Iglesia universal, y regresamos confortados sobre la bondad del compromiso ecuménico».

«El papel de los obispos orientales en Europa es el de contribuir al diálogo», recalcó por su parte el arzobispo György-Miklós Jakubínyi, administrador apostólico para los armenios en Rumania.

«Debemos continuar el camino del diálogo emprendido por Juan Pablo Ii durante sus viajes al extranjero –añadió–, dando continuidad al grito “Unitati, unitati”, esto es, “unidad, unidad”, lanzado por los fieles durante la Eucaristía que concluyó el viaje del Papa en el parque Podul Izvor de Bucarest en 1999».

El prelado subrayó que el encuentro de estos días ha tenido una gran importancia, tanto por las reflexiones, que han evidenciado las raíces comunes de la fe, como por los numerosos momentos litúrgicos que se celebraron en los lugares visitados. «La liturgia nos hace sentir la plena y profunda unidad dentro de la misma Iglesia católica», precisó.

Más de dos décadas lleva la «Comunidad de Jesús» («Comunità di Gesù») –una comunidad carismática católica surgida en Bari por iniciativa de un grupo de laicos— promoviendo diversas iniciativas por la reconciliación de los cristianos.

Esta reciente peregrinación de prelados orientales a Bari forma parte del itinerario espiritual de preparación del próximo «Kairós 2005: V Encuentro Internacional para la Paz entre las Naciones», que promueve la Comunidad en la ciudad italiana (21-23 octubre) sobre el tema «La Luz que viene de Oriente» (Orientale Lumen).

Más información en www.comunitadigesu.org

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ZENIT Staff

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