Cardenal Castrillón: San Alberto Hurtado, modelo de amor en el sacerdocio

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 27 enero 2006 (ZENIT.org).- El cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, ha presentado a los sacerdotes del mundo el modelo de «verdadero amor» que ha ofrecido el presbítero recientemente canonizado Alberto Hurtado S.I.

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En un artículo que será publicado en la próxima edición de la revista «Humanitas» (www.humanitas.cl), de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el purpurado colombiano recuerda a todos los sacerdotes del mundo que su ministerio encuentra eficacia santificante en la fidelidad a Cristo, a Aquél que, hallado en la oración es adorado en la Eucaristía y contemplado en la Cruz.

«La búsqueda de la santidad personal es el camino único para la fecundidad misionera y evangelizadora por parte del ministro de Cristo, configurado ontológicamente según Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia», dice el cardenal según en una presentación de su amplia reflexión.

San Alberto Hurtado nació en Viña del Mar, Chile, el 22 de enero de 1901. Ingresó en la Compañía de Jesús el 5 de agosto de 1923. Fue ordenado sacerdote en Bélgica el 24 de agosto de 1933. Fundó el «Hogar de Cristo» el 19 de octubre de 1944. Falleció en Santiago de Chile el 18 de agosto de 1952. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 6 de octubre de 1994 y fue canonizado por el Papa Benedicto XVI el 23 de octubre de 2005.

Recordando su testimonio, el cardenal Castrillón explica en la presentación de su artículo que «el hombre de hoy, aunque no lo manifieste explícitamente, anhela encontrar, en el sacerdote común, a Cristo; tiene sed de ver en él a la persona que, “tomado de entre los hombres, en favor de los hombres e instituido para las cosas que miran a Dios” (Heb.1, 5), pueda decir con San Agustín: “Nuestra ciencia es Cristo y nuestra sabiduría también es Cristo».

«Es Él quien infunde en nosotros la fe de cara a las realidades del ámbito temporal y es Él quien se revela en aquellas verdades que dicen relación a las realidades eternas», añade citando a san Agustín («De Trinitate» 13, 19, 24).

Según el purpurado la primera encíclica de Benedicto XVI, «Deus caritas est», «constituye una autorizada y luminosa guía para que todo sacerdote sepa responder al don del amor de Dios que quiere que todos los hombres sean salvados, ofreciendo en Cristo la propia vida al servicio de la Iglesia, amada del modo total y exclusivo con que Cristo mismo, Cabeza y Esposo suyo, la ha amado».

El artículo del cardenal, que tiene por título «San Alberto Hurtado: sacerdocio en el verdadero amor» puede leerse en la sección «Documentos» de la página web de Zenit (www.zenit.org).

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ZENIT Staff

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