Cardenal Martini: El próximo Sínodo, momento clave de la Iglesia en contacto con la Palabra

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MILÁN, miércoles, 18 octubre 2006 (ZENIT.org).- La decisión del Papa de convocar un Sínodo sobre la Palabra de Dios repercutirá en «grandes beneficios para la Iglesia», pues de aquella proviene toda renovación, constata el cardenal Carlo Maria Martini.

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El 6 de octubre la Santa Sede anunció que Benedicto XVI convocaba el primer Sínodo -de su pontificado- de obispos católicos del mundo (que se celebrará en el Vaticano del 5 al 26 de octubre de 2008) en torno al tema «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia».

Descrito por el propio Benedicto XVI como «un verdadero maestro de la “Lectio divina”», el cardenal Martini, arzobispo emérito de Milán, reconoce en los micrófonos de «Radio Vaticana» su alegría por esta convocatoria sinodal, sobre cuyo tema reconoce que siempre ha insistido.

Y es que «la Iglesia nace de la Palabra de Dios, cuyo significado último es el Verbo mismo de Dios y el Verbo encarnado, Jesucristo -subraya-. Es la Palabra de los profetas, la Palabra de los apóstoles y, finalmente, la Palabra escrita de la Biblia».

Naciendo de la Palabra, la Iglesia a su contacto «se renueva, se regenera cada vez que vuelve» a aquella; «en particular, la Palabra de la Escritura está precisamente en manos de la Iglesia» para que ésta «beba de ahí en abundancia y para que se renueve con este contacto», insiste.

Incide el purpurado en la importancia de este tema, porque es «esta Palabra de Dios la que nos lleva a la voluntad de Dios mismo; el deseo de Dios de comunicarse con nosotros nos dice también cuál es el plan de Dios, qué quiere de nosotros, qué quiere de la Iglesia, cuál es nuestro deber, cuál es nuestro futuro».

«Por lo tanto, la Iglesia se renueva continuamente bebiendo de la fuente de la Palabra de Dios, así como se renueva nutriéndose de la Eucaristía», sintetiza.

Siguiendo las huellas del Concilio Vaticano II, el cardenal Martini recuerda que los padres conciliares exhortaron a que la Iglesia se alimentara más aún de la Palabra de Dios -«cosa que ocurrió también con la renovación litúrgica»-. Pero el Concilio «exhortó también a todos los laicos a alimentarse diariamente de la Palabra y a aprender a orar a partir de la Palabra», precisa.

En cuanto al Sínodo de 2008, «hay que ver qué cuestiones planteará más concretamente» el Papa; pero «me parece que, en todo caso –apunta el purpurado-, partir de la [Constitución dogmática] “Dei Verbum”, que fue el documento fundamental en el que la Iglesia expresó su convicción relativa a la Palabra de Dios, será ciertamente importante».

Especialmente relevante le parece, de tal documento, el capítulo VI «que dice qué hace la Iglesia con la Palabra de Dios», cómo «se alimenta de ella en la teología, en la catequesis, en la liturgia».

«Y además sobre todo ese pasaje que ya ha recordado varias veces Benedicto XVI, que habla de la Palabra de Dios en la vida de los cristianos, que deben aprender a meditar sobre la Palabra con la que se denomina hoy la “Lectio divina”, esto es, la aproximación orante a la Palabra de Dios, para aprender a rezar a partir de ella», prosigue.

«Sobre todo esto el Sínodo deberá interrogarse, deberá preguntar cómo hemos puesto en práctica la “Dei Verbum”, cómo vivimos en nuestras comunidades la “Lectio divina”. Así que creo que será un momento muy importante para la historia y la vida de la Iglesia», concluye.

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ZENIT Staff

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