China llora al obispo Li Hongguang, pasó 15 años en prisión

Infatigable evangelizador, ha fallecido a la edad de 80 años

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KIANGCHOW, miércoles, 24 enero 2007 (ZENIT.org).- Entregó toda su vida por la evangelización: así recuerdan los fieles a su obispo de la prefectura apostólica de Kiangchow (provincia china de Shanxi), fallecido a los 80 años.

«Radio Vaticano» difundió el martes la noticia de la muerte del prelado, monseñor Giosafat Li Hongguang, ocurrida el pasado 13 de diciembre.

El intenso frío no impidió que tres obispos, medio centenar de sacerdotes y un millar de fieles recorrieran las principales calles de la ciudad portando el féretro del prelado hasta el Santuario de Nuestra Señora del Inmaculado Corazón, en Poli, de donde había sido párroco durante muchos años.

Recibió sepultura junto a la tumba de su predecesor, monseñor Agostino Zheng, fallecido pocos meses atrás.

Monseñor Giosafat Li Hongguang había sido ordenado sacerdote en 1953.

Condenado durante la Revolución Cultural (1966 1976), pasó 15 años en prisión; permaneció fiel a la Iglesia durante todo su cautiverio, a pesar de los sufrimientos que tuvo que padecer.

Tras su liberación, se dedicó de nuevo al trabajo pastoral, enseñando hasta inglés en una escuela superior. Su actividad pastoral y docente tuvieron un impacto positivo en el ambiente en el que vivía.

Tenía 60 años cuando, en 1986, puso en marcha una fábrica de ladrillos para dar trabajo a muchos habitantes de la zona.

Recibió la consagración episcopal en 1996.

En la prefectura apostólica di Kiangchow (Xinjiang/Yuncheng) se cuentan más de 10 mil católicos, en su mayoría campesinos, distribuidos en 17 condados que abarcan 17 mil kilómetros cuadrados.

Para su atención pastoral hay 29 sacerdotes y unas cuarenta religiosas de la congregación diocesana «Pu Zhao».

En esta circunscripción eclesiástica la comunidad católica está fuertemente comprometida a favor de la población local con obras sociales, como clínicas oftalmológicas, hospitales, dispensarios y un orfanato para niños abandonados y discapacitados.

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ZENIT Staff

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