Persecución y amenazas asfixian al barrio cristiano de la capital iraquí

BAGDAD, miércoles, 18 abril 2007 (ZENIT.org).- En la iglesia caldea de San Pedro y San Pablo, en la capital iraquí, se ha recibido la siguiente amenaza: «Quitad la cruz de la iglesia o le prenderemos fuego».

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La iglesia está en el barrio histórico de los cristianos en Bagdad, Dora. La amenaza, según fuentes locales, procede de un desconocido grupo islámico armado que está sometiendo a la capital al terror, informa este miércoles la agencia del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras «AsiaNews.it».

Igualmente se hace eco del sitio árabe «Ankawa.com» y de la agencia «Aina», las cuales hablan de una auténtica campaña de persecución en la misma zona. Asimismo en Mosul, bastión sunní, la presencia cristiana se ve cada vez más amenazada.

«Ya desde hace dos meses otras iglesias carecen de cruces sobre sus cúpulas», explicó monseñor Shlemon Warduni –obispo auxiliar caldeo de Bagdad- a la agencia del PIME.

De la citada acción se encargaron, en la iglesia asiria de San Jorge, algunos musulmanes extremistas: subieron a lo alto del edificio y arrancaron la cruz.

En cuanto a la iglesia caldea de San Juan, también en Dora, desde hace meses sin atención pastoral, sus propios fieles han optado por poner la cruz en lugar seguro, tras recibir repetidas amenazas.

Aunque intimidaciones parecidas han llegado a la iglesia de San Pedro y San Pablo, aún no se ha cedido. La cruz permanece en su lugar, pero han vuelto las amenazas.

«Los iraquíes están cansados; sufrimos desde hace demasiado tiempo –reconoce el prelado de Bagdad-, la situación es insostenible; pedimos al Señor que nos de la gracia de la paz».

«Los cristianos, como los musulmanes, quieren reconstruir Irak; no quieren huir porque aquí han nacido y crecido», añade.

De acuerdo con «AsiaNews.it», el citado grupo extremista islámico activo en Dora ha puesto además a los cristianos ante la disyuntiva de convertirse a su credo o ser asesinados. Incluso ha lanzado un edicto prohibiendo llevar la cruz al cuello o realizar gestos que tengan relación con la fe cristiana, igual que permite la confiscación de bienes de las familias cristianas obligadas a dejar apresuradamente su propio hogar en busca de seguridad.

A la preocupación de los cristianos de Bagdad se suma otra por la iniciativa de las tropas estadounidense de ocupar el «Babel College» de la Iglesia caldea. Se trata de la única facultad teológica cristiana del país y tiene en su interior una rica biblioteca con antiguos manuscritos.

La inseguridad de la ciudad y los continuos secuestros contra personal eclesiástico forzó al reciente traslado de la docencia a Ankawa (en el Kurdistán), dejando el edificio desocupado. Ahora el ejército de los EE. UU. utiliza el local como base militar y de observación.

Y es que se encuentra en un punto estratégico: dentro de un área sunní y frente a un distrito chií.

Los responsables de la Iglesia local están tratando con la cúpula militar estadounidense para resolver la situación. Apunta la agencia del PIME que parece que los militares han prometido dejar el sitio en dos semanas.

Los cristianos, minoría en Irak, están sometidos a persecución. Se calcula que, desde 2003, al menos la mitad de los 1,2 millones de cristianos iraquíes han huido del país.

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ZENIT Staff

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