El modelo energético actual debe cambiar

Afirma el arzobispo Migliore, observador vaticano ante la ONU

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NUEVA YORK, martes, 15 mayo 2007 (ZENIT.org).- La Santa Sede afirmó ante las Naciones Unidas que hay que modificar los actuales modelos de consumo para afrontar el doble desafío del cambio climático y de la siempre creciente demanda de energía.

El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente della Santa Sede ante la ONU, participó el 10 de mayo en la 15ª sesión de la Comisión de Desarrollo Sostenible, titulada «Transformar los compromisos políticos en acciones, trabajar juntos».

En su discurso, el arzobispo Migliore subrayó que «la cuestión energética se está convirtiendo rápidamente en una de las cuestiones clave de la entera agenda internacional».

«Para afrontar el doble desafío del cambio climático y de la creciente necesidad de recursos energéticos, tendremos que modificar nuestro modelo actual: de uno de búsqueda descuidada de crecimiento económico en nombre del desarrollo, a un modelo que tenga en cuenta las consecuencias de sus acciones y sea más respetuoso de la creación, unido a un desarrollo humano integral para las generaciones presentes y futuras», añadió.

«La complejidad de la promoción del desarrollo sostenible es evidente para todos; hay, de todos modos, algunos principios básicos que pueden dirigir la búsqueda de soluciones adecuadas y duraderas», observó.

«Recientemente hemos oído hablar de economías que han logrado crecer reduciendo su consumo de energía. Este éxito hace nutrir la esperanza de que nuestro actual modelo económico no nos obligue a usar cada vez más energía para crecer».

«El crecimiento económico no quiere decir necesariamente mayores consumos», declaró el arzobispo Migliore.

«Desde el punto de vista de una economía sostenible, de todos modos, significa que necesitaremos tecnología, ingenio, voluntad política determinada y sentido común»

El factor importante, desde este punto de vista, es «la transferencia de tecnología a los países en vías de desarrollo, a beneficio de toda la comunidad global».

«A pesar de esto, incluso la tecnología, su transferencia y la voluntad política de colaborar a nivel internacional no son suficientes», precisó.

«A todo esto –explicó- hay que añadir esquemas educativos nacionales que nos lleven a todos sin excepción a afrontar nuestros modelos de consumo y producción de modo muy diverso y a exigir un cambio semejante a través de la construcción, el transporte, los negocios y otras instituciones».

«Los remedios no están más allá de nuestro ingenio, pero deberemos estar atentos a no elegir una vía que empeore las cosas, sobre todo para los pobres», subrayó.

«No podemos simplemente cancelar el mundo moderno –concluyó–, pero hay tiempo todavía para usar la tecnología y la educación para promover un desarrollo universalmente sostenible antes que sea demasiado tarde».

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ZENIT Staff

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