CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 7 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI estimuló este lunes el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana.

El Papa presentó su propuesta después de haber aplaudido la resolución adoptada el 18 de diciembre pasado por la Asamblea General de las Naciones Unidas «por la que se llama a los Estados a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte».

«Deseo que esta iniciativa estimule el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana», sugirió en un largo discurso pronunciado en francés a los embajadores de 176 países acreditados en el Vaticano.

La Santa Sede, aseguró al hacer un balance del estado del planeta, «no dejará de reafirmar estos principios y estos derechos fundados sobre lo que es esencial y permanente en la persona humana».

«Es un servicio que la Iglesia desea ofrecer a la verdadera dignidad del hombre, creado a imagen de Dios».

Desde esta perspectiva deploró «los continuos ataques perpetrados, en todos los continentes, contra la vida humana».

Asimismo recordó «junto a tantos investigadores y científicos, que las nuevas fronteras de la bioética no imponen una elección entre la ciencia y la moral, sino que más bien exigen un uso moral de la ciencia».

Asimismo lamentó «los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer».

«Los responsables de la política, de la orientación que sean, deben defender esta institución fundamental, célula básica de la sociedad. ¡Qué más se puede decir!», exclamó.

Homilía del Papa en el «Te Deum» de final de 2007

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 6 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI en la basílica de San Pedro del Vaticano, durante las vísperas en las que participó en la noche del 31 de diciembre, momento en que se entonó el «Te Deum» de acción de gracias por el año 2007.

Introducción y traducción al español por «L’Osservatore Romano».

* * *

La tarde del lunes 31 de diciembre de 2007, Su Santidad Benedicto XVI presidió en la basílica de San Pedro el rezo de las primeras Vísperas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios; la adoración y la bendición eucarística; y el canto del «Te Deum» en acción de gracias al Señor por los beneficios recibidos durante el año: un intenso momento de reflexión y oración en el que participaron miles de fieles. Estuvieron presentes dieciocho cardenales y numerosos arzobispos y obispos. La diócesis de Roma estaba representada por el cardenal vicario, Camillo Ruini, y los obispos auxiliares. Participaron numerosas autoridades civiles, entre las cuales el alcalde de Roma, Walter Veltroni. Dos tapices, con escenas de la infancia de Jesús, colgaban de los balcones de las tribunas de la Verónica y Santa Elena.