MADRID, martes, 1 enero 2008 (ZENIT.org).- «El Espíritu Santo nos pide que ayudemos a la familia en Europa», afirma el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, en esta entrevista concedida a Zenit, en el marco de la gran celebración «Por la familia cristiana», celebrada el 30 de diciembre en la capital española con la participación de más de dos millones de personas.

Al encuentro, convocado por la arquidiócesis de Madrid, se unió en directo por televisión Benedicto XVI con un saludo en el que recordó que «los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos, en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana».

--¿Ha sido fácil reunir a todos los movimientos eclesiales entorno a la familia?

--Argüello: Es una cosa completamente nueva, por primera vez nos reunimos todas las nuevas realidades y movimientos entorno a la familia y nos hemos dado cuenta que estamos en perfecta comunión.

Lo vemos como una acción del Espíritu Santo que nos dice «ayudad a la familia en Europa».

--¿Está tan mal la familia?

--Argüello: Sí, hay que salvar la familia en Europa porque está muy amenazada, en España, Italia y en otras partes. Ahora en España la última ley express sobre el divorcio ha hecho que en sólo seis semanas más de 90.000 familias hayan sido destruidas, esto es catastrófico.

Y en algunos lugares del norte de Europa, como en Suecia, el 70% gente vive sola, el mundo vive solo, no saben qué hacer, hay alcoholismo y problemas, y entonces la sociedad se transforma. Y hay muchos divorcios.

--Sí, las separaciones y divorcios tocan de cerca a mucha gente.

--Argüello: Piense que en España todo el mundo tiene un hermano, un amigo o alguien cercano que se ha separado. Se crea así un clima entorno a la familia terrible, y nosotros lo que hemos querido con esta fiesta es apoyarles y mostrar que hay también muchas familias católicas.

Sin duda, con la familia cristiana nos jugamos el futuro de la humanidad. Juan Pablo II lo dijo ya en España: el futuro son los hijos.

En una familia, los hijos reciben una identidad, son hijos del amor de Dios, los padres han colaborado con Dios porque nosotros somos todos en Cristo. El hijo es fruto del amor de Dios. Los padres se han hecho de una sola carne y es ahí, en la familia cristiana, donde el hijo recibe una moral, una fe y un destino glorioso, la vida eterna, el cielo. Esto no lo da la familia no cristiana.

--¿La familia en Europa está peor que en otros sitios?

--Argüello: En Europa hay gobiernos que son ateos y la cosa es muy grave: es como si fuéramos en una nave que no va a ninguna parte. Y en cambio esta nave, que es nuestra vida, va al cielo.

--Su movimiento es conocido por las familias numerosas. ¿Cómo entusiasman a tantas personas a favor de la familia en el Camino Neocatecumenal?

--Argüello: Nosotros, en el Camino Neocatecumenal, lo que hacemos es precisamente seguir el camino que abre a una iniciación cristiana en las parroquias. Lo hacemos viviendo la fe en comunidad.

Ya en 1985 el Papa Juan Pablo II dijo que la situación familiar de Europa no iba bien, y propuso volver al primer modelo apostólico. Es lo que hacemos, viviendo como cristianos, ayudándonos mutuamente.

Seguimos las palabras de «Amaos como yo os he amado». Es este amor que se da en las comunidades que salvan la familia, pues la familia está dentro de una comunidad con otras familias, es la forma que tenemos para ayudar a la familia en Europa, pues a la familia hay que apoyarla en todos los sitios.

Y en primavera tenemos intención de organizar otra fiesta a favor de la familia en Alemania, donde es muy necesario salvar a la familia.

Por Miriam Díez i Bosch