ROMA, miércoles, 23 enero 2008 (ZENIT.org).- En el último año, los temas familiares han estado en el centro de acalorados debates en muchos países. Este año, con toda probabilidad, seguirá en el escenario mundial el conflicto sobre temas como la ley del divorcio, las uniones del mismo sexo, y el apoyo del gobierno, o su falta de apoyo, a las parejas casadas.

El matrimonio y la familia ha sido un tema frecuente en Benedicto XVI desde su elección, el periodo navideño no ha variado este camino. Durante el mensaje del Ángelus del 30 de diciembre, la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia, el pontífice recordaba las palabras del Papa Juan Pablo II, quien decía que el bien de la persona y de la sociedad está directamente ligado a la salud de las familias.

La Iglesia, indicaba Benedicto XVI, «está comprometida en defender y promover la dignidad natural y el eximio valor del matrimonio y de la familia», afirmaba, citando el documento del Vaticano II «Gaudium et Spes».

El Papa también dio el paso sin precedentes de dirigirse directamente a los participantes del encuentro que tuvo lugar el mismo día en la capital de España, Madrid. En su carta del 12 de diciembre convocando el encuentro, el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, advertía que la familia, tanto en España como en Europa, está bajo grave amenaza.

En sus palabras, el Santo Padre llamaba la atención sobre la belleza del amor humano presente en el matrimonio y en la familia. «Vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios», afirmaba.

El encuentro se planeó como un evento para la archidiócesis de Madrid, pero participaron cerca de 40 obispos de otras partes de España junto con un gran número de familias. Los organizadores contaron cerca de dos millones de participantes durante las actividades del día. Otras estimaciones van del millón al millón y medio.

España está en el centro de amargos conflictos por la política familiar que ha desarrollado el actual gobierno socialista. La decisión de legalizar las uniones del mismo sexo, así cómo la de agilizar el proceso de divorcio, ha llevado a duras protestas de la Iglesia y de las organizaciones familiares. Con las elecciones que tendrán lugar en marzo, la política familiar seguirá estando en el debate.

En su homilía para el encuentro, el cardenal Rouco Varela acusaba a la legislación del gobierno de entrar en conflicto con la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo artículo 16 establece: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado».

Otro ecosistema

Otro país donde los temas familiares están en los titulares es Inglaterra. En su carta pastoral para la fiesta de la Sagrada Familia, el cardenal Cormac Murphy-O'Connor comentaba que mientras todos somos conscientes de la necesidad de preservar el ecosistema natural, se presta mucha menos atención a preservar el ecosistema de la familia, que es una apoyo vital para la sociedad y la humanidad.

«El suelo más rico de cualquier parroquia está en el hogar», afirmaba el arzobispo de Westminster. Pedía a los padres que dejaran un lugar a Dios en el hogar y enseñaran a sus hijos a rezar. También pedía una asociación entre familia, escuela y comunidad parroquial.

En clara referencia a los actuales debates, afirmaba que la mayoría de los padres «no quieren que se enseñe a sus hijos que el matrimonio no es más que una estilo de vida a elegir entre muchos».

La oposición de la Iglesia a los cambios en la legislación familiar de muchos países ha llevado a algunos a acusar a los obispos de mezclarse indebidamente en política. No obstante, existen muchas evidencias de que las iniciativas legislativas de los últimos años han debilitado notablemente el matrimonio y la vida familiar, obligando a la Iglesia a implicarse en el debate.

Un estudio publicado el pasado julio por la ONG norteamericana, Institute for Marriage and Public Policy, seguía la pista a la relación entre la introducción del divorcio y el índice de rupturas matrimoniales.

El documento «Does Divorce Law Affect the Divorce Rate?: A Review of Empirical Research, 1995-2006» (¿Afecta la Ley del Divorcio al Índice de Divorcios?: Una Revisión de la Investigación Empírica, 1995-2006), de Douglas W. Allen y Maggie Gallagher, afirmaba que 17 de los últimos 24 estudios encuentran que la introducción de las leyes de divorcio han incrementado el índice de divorcios. La estimación más común es que ha incrementado el índice de divorcios en un 10%.

El documento precisa que los divorcios tienen su causa en muchos factores, por lo que los cambios legales están lejos de ser la única causa del alto número de divorcios. Al mismo tiempo, sostienen que «la idea de que las leyes sobre la familia no tienen un efecto independiente sobre los comportamientos familiares es difícil de reconciliar tanto con la teoría económica como con la investigación empírica existente».

Allen y Gallagher explican que actualmente la ley no es ya una fuerza positiva que refuerce los contratos matrimoniales, por lo que algunas parejas reaccionan retrasando el matrimonio e incluso evitándolo en su conjunto. Otros se ven llevados a decisiones más precipitadas a la hora de casarse, con la idea de que si el matrimonio falla es fácil romperlo.

Tendencias preocupantes

Los últimos datos confirman también la validez de la preocupación de la Iglesia por la situación de la familia. La tasa de maternidad en las chicas y mujeres no casadas ha aumentado en 2006 en Estados Unidos según un informe del Centro nacional para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El 5 de diciembre, Reuters comentaba que el informe, que mostraba un incremento del 3% de los nacimientos entre las jóvenes de 15 a 19 años, pone fin a un periodo de 14 años de descensos en los nacimientos de adolescentes. En general, las chicas y mujeres no casadas sumaron el 38,5% de todos los nacimientos en Estados Unidos durante 2006, un 36,9% más que el año anterior.

La vida familiar también se enfrenta a dificultades en Alemania, informaba el 29 de noviembre Deutsche Welle. Uno de los problemas es el descenso de la natalidad. Según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Federal, el número de familias con al menos un hijos con menos de 18 años ha bajado en un 7% hasta los 8,8 millones entre 1996 y 2006.

Otro grave desafío a lo largo de los últimos 10 años ha sido el incremento en un 30% en el número de progenitores solteros y progenitores no casados, que alcanza los 2,3 millones.El número de hijos por familia también ha descendido, con una tendencia que no parece mitigarse a familias más pequeñas, informaba Deutsche Welle. Casi la mita de las familias sólo tiene un hijo, mientras que el 36% tiene dos y sólo el 11% tiene tres o más. La media de la familia alemana está actualmente en 1,61 hijos.

En Irlanda, el Irish Times informaba el 28 de noviembre que el número de progenitores solteros ha aumentado en casi un 40% en sólo cuatro años. La información viene del análisis de los datos del censo publicados por la Oficina Central de Estadística. La cifras del censo del 2006 muestran un total de 112.900 familias con un solo progenitor, por encima de las 81.600 de 2002. Estas familias suman actualmente el 12% de los hogares de Irlanda.

Piedra fundamental

La familia es «la célula primera y vital de la sociedad», afirmaba Benedicto XVI en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero. La vida familiar sólida contribuye de múltiples manera a pr omover la paz, sostenía el pontífice.

La vida familiar nos enseña el papel de la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, el papel de la autoridad de los padres, el amor por quienes están en necesidad debido a la enfermedad o a una edad avanzada, y la importancia de la ayuda mutua en las necesidades de la vida. La familia «es la primera e insustituible educadora de la paz», añadía el mensaje (número 3).

«Quien obstaculiza la institución familiar, aunque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal ‘agencia' de paz», advertía el Papa (número 5). Un claro mensaje de que la Iglesia seguirá colocando a la familia entre sus principales prioridades.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado