Exhumado el cuerpo de San Pío de Pietrelcina

Será expuesto a la veneración de los fieles

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ROMA, miércoles, 5 marzo 2008 (ZENIT.org).- El domingo pasado por la noche fue abierta la tumba que acoge los restos de San Pío de Pietrelcina para dar inicio a los trabajos de exhumación del cuerpo.

La liturgia, a la que asistió una multitud de fieles reunida espontáneamente apenas se filtró la noticia, empezó a las 22,00 horas y fue presidida por el arzobispo de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo, monseñor Domenico Umberto D’Ambrosio, delegado de la Santa Sede para el Santuario de las Obras del padre Pío.

La iniciativa de la exhumación y «reconocimiento canónico», autorizada por la Congregación para las Causas de los Santos, fue anunciada por el arzobispo el 6 de enero pasado. Los trabajos serán seguidos directamente por el mismo monseñor D’Ambrosio ayudado por una comisión de expertos, tanto religiosos como médicos.

Desde el próximo 24 de abril, en San Giovanni Rotondo, en la cripta de la antigua iglesia de Santa María de las Gracias, donde el padre Pío estuvo sepultado 40 años, los restos mortales del santo serán expuestos a la veneración de los fieles. No habrá ninguna traslación del cuerpo a la nueva iglesia como se había dicho.

La exhumación y la exposición fueron decididas para conmemorar el cuarenta aniversario de la muerte de San Pío (23 de septiembre de 1968) y el noventa aniversario de los estigmas permanentes, en San Giovanni Rotodo el 20 de septiembre de 1918.

En una entrevista a «Radio Vaticana», el arzobispo de Manfredonia dijo: «Hemos encontrado en discretas condiciones los restos mortales de San Pío, condiciones que quizá podían ser diversas».

«Probablemente ha repercutido negativamente sobre la conservación el hecho de que el revoque de la fosa donde se puso el ataúd, fue terminado el día anterior y por tanto no se había secado todavía y esto ha creado una fuerte humedad que hemos encontrado también en el ataúd», añadió.

«Si embargo -precisó–, a pesar de todo esto, podemos decir que la parte superior, digamos así del rostro, es en parte esquelética, así como un poco las extremidades superiores. Todo el resto sin embargo es bien visible, se ven muy bien las manos: los técnicos han dicho que en algunas partes del cuerpo ha empezado una especie de momificación».

Además, como afirmó monseñor D’Ambrosio en el anuncio oficial hecho a la una de la noche entre el 2 y el 3 de marzo, «los estigmas no se ven».

El prelado explicó que el reconocimiento canónico «es una práctica consolidada, milenaria en la historia de la Iglesia […] para los cuerpos de los santos, o de aquellos que se encaminan a la beatificación, a la canonización».

La razón es la de «responder a una especie de responsabilidad histórica de garantizar, a través de técnicas apropiadas, una prolongada conservación del cuerpo de los santos, para permitir también a las generaciones futuras la posibilidad de venerar y custodiar estas reliquias».

Hizo saber que se realizarán los procedimientos necesarios para garantizar al cuerpo de San Pío de Pietrelcina las mejores condiciones de conservación.

El cuerpo, explicó, permanecerá en la misma cripta donde estuvo enterrado durante 40 años, «la ostensión la dejaremos quizá durante un año […] en una urna que todos podrán observar».

Al tomar la palabra en la celebración, el ministro provincial de los Hermanos Menores Capuchinos, fray Aldo Broccato, explicó que la exhumación y el reconocimiento canónico expreasan «en primer lugar los sentimientos de profunda humanidad que nuestra provincia nutre desde siempre hacia este hijo suyo ilustre que tanto amó a la provincia y tanto ofreció y sufrió por ella».

«Este evento –añadió– manifieste cada vez más el signo de nuestra fe en la comunión de los santos, en la resurrección de la carne y en la vida eterna».

«En efecto […] mientras nos hace mirar de cerca sus restos mortales, valiosos y queridos a nuestro corazón de hombres, devotos y hermanos, debe impulsarnos a alzar la mirada hacia lo alto, hacia la luz de la vida de Dios que en Cristo se ha manifestado en su muerte y resurrección», concluyó.

El cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, en declaraciones a «Radio Vaticano» ha aclarado que el hecho de que un cuerpo no se mantenga incorrupto no altera el juicio de la Iglesia sobre la santidad.

«La santidad es algo sobrenatural, mientras que la corrupción es un hecho normal», aclaró.

Para apuntarse los fieles podrán llamar al 0882-417500. Más información en el sitio www.teleradiopadrepio.it

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ZENIT Staff

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