Caritas salva vidas en Darfur preparando a las parteras tradicionales

La mortalidad en torno al nacimiento es muy alta en la región

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NYALA, viernes, 7 marzo 2008 (ZENIT.org).- Con motivo del día 8 de marzo, jornada dedicada a las mujer, Caritas Internacional ha difundido un reportaje sobre la labor que desarrolla entre las mujeres de Darfur (Sudán) que asisten a los partos, dándoles preparación para ayudar a que los nacimientos sean más seguros, ahorrando vidas de madres y niños. En esta región la mortalidad en torno al nacimiento es muy alta.

«No había nadie en toda la aldea para ayudar cuando mi hermana embarazada me dijo: «Quiero dar a luz». Yo la asistí en el parto y después de ello me hice ayudante de partos», recuerda Hawa, una partera tradicional ahora llamada «abuela»».

En las áreas rurales y campos de Darfur –informa Caritas Internacional–, muchos niños han nacido en casa, con madres que a veces son asistidas por una comadrona, y más a menudo por una ayudante al parto tradicional, que pueden o no haber tenido un entrenamiento previo.

Hawa fue obligada a dejar su aldea natal en Darfur Occidental hace tres años debido al conflicto en la región. Ahora vive en un campo para desplazados en Kubum, Darfur del Sur donde sigue trabajando, ayudando a tres o cuatro madres a dar a luz a sus bebés cada semana.

«Soy muy vieja, ayudé a las mujeres a dar a luz y ahora estoy ayudando a su hijas a dar a luz –explica Hawa–. El trabajo es de corazón. Dios es la única guía que tengo».

La dura realidad de las condiciones básicas en las que muchas mujeres dan a luz se revela cuando Hawa explica que el único equipo que ha usado en el pasado es una cuchilla de afeitar (y no necesariamente nueva), ropa limpia y agua caliente. Debido a su edad, Hawa no ha recibido ninguna preparación como comadrona, u otra educación previa. Ella sólo habla su lengua materna de Fur.

Muchas ayudantes tradicionales al parto, especialmente las mayores, son también analfabetas y nunca han recibido una preparación formal. Incluso las más jóvenes ayudantes al parto normalmente sólo reciben tres meses de entrenamiento y tienen un tipo similar de equipo, que se amplía a un par de tijeras y puede ser que un par de forceps.

El los últimos tres años, ACT-Caritas ha creado servicios de atención a madres y niños en todas sus instalaciones de salud a los largo de Darfur del Sur y Occidental. Los centros ofrecen servicios pre, intra y postnatales, educación sanitaria, facilidades de nacimiento seguro y asistencia llevada cabo por comadronas preparadas.

El mantenimiento de un registro fue introducido en las clínicas hace dos años aunque el registro de nacimientos no es muy practicado fuera de las ciudades de Darfur. El informe es limitado pero sin embargo los resultados revelan un alarmante índice de mortalidad infantil y materna.

Los informes también indican que a pesar del gran número se consultas, hay muy pocos nacimientos en las clínicas con una amplia mayoría de mujeres, en torno al 85%, que todavía prefieren dar a luz en casa. En la cultura darfuriana, las mujeres normalmente sólo van al hospital a dar a luz si hay una complicación en el parto.

En la clínica urbarna de Kubum, gestionada por ACT-Caritas, Hadilla está embarazada de su cuarto hijo y está visitando a la comadrona para un chequeo. «Cuando llegue el momento del parto, llamaré a la comadrona para que venga a verme a mi casa y si no hay complicaciones, me quedaré en casa para el parto. Gracias a Dios, mi otros tres hijos tuvieron partos fáciles y no hubo necesidad de ir al hospital».

Alertada por los datos de los informes, ACT-Caritas el año pasado entrenó y equipó a 82 comadronas y ayudantes al parto tradicionales que están trabajando en campos y áreas rurales en el Sur y Oeste de Darfur para mejorar los servicios y apoyar el parto limpio y seguro de los bebés.

«El entrenamiento me enseñó la importancia de la limpieza durante el parto para prevenir la enfermedad. Desde el entrenamiento he cambiado mi modo de trabajar. Ahora, lavo mis manos, uso guantes, sólo uso una cuchilla nueva y nuevas ropas y esterilizo el equipo», dice Hawa.

En el campo Kubum, Marion habló sobre su último parto de un varón sano, el sexto. «Hawa me ayudó durante el parto, y lavó al bebé y a mí y me trajo tabletas para el dolor», dijo.

Para las ayudantes al parto tradicionales como Hawa, el entrenamiento fue el primero que habían recibido. Para comadronas y todas aquellas ya con algún entrenamiento el curso sirvió para recordar los temas principales incluyendo la teoría y la práctica del  cuidado prenatal, reconocimiento y manejo temprano de complicaciones, esterilización y parto limpio, higiene y cuidado posnatal.

Tras el exitoso entrenamiento de 82 comadronas y ayudantes al parto tradicionales al final de año, y debido a las grandes necesidades, durante febrero y marzo, ACT-Caritas entrenará a otras cien mujeres. La pasada semana, un grupo de 50 comadronas de todas las edades viajaron desde todo el Sur de Darfur para asistir a un curso de cinco días de repaso-entrenamiento en Nyala.

Butheina, una de las más jóvenes comadronas de la localidad de Kass, habló orgullosa de todas las cosas que había aprendido en el curso. Entre otras cosas, dijo, «hemos  aprendido a combatir las prácticas tradicionales nocivas, cómo cuidar a la mujer antes y después del parto, así como la necesidad de hospitalización urgente en los casos complicados».

Fatima Omer, que ha trabajado como comadrona durante 18 años y ha ayudado a nacer a más de 300 niños dijo: «Las cosas que hemos aprendido aquí son algo nuevo, de manera que vamos a compartir esto con nuestras hermanas en la aldea que no tienen la oprtunidad de venir aquí». Esta fue su primera oportunidad de recibir preparación en ocho años.

Con la inversión en mujeres que están aprendiendo nuevas habilidades y el equipamiento seguro y limpio proporcionado por ACT-Caritas, las ayudantes al parto Fatima y Hawa son ahora capaces de ayudar mejor y reducir los riesgos afrontados tanto por las madres como por los niños en Darfur del Sur y Occidental.

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ZENIT Staff

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