Recién casados comienzan su matrimonio con la bendición del Papa

Comparten su emoción a ZENIT durante la audiencia general

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 22 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Todos los miércoles en la audiencia general con el Papa llegan a la plaza de San Pedro decenas de parejas con vestidos nupciales. «¿Será que se van a casar en San Pedro?». Es la pregunta común que se hacen algunos peregrinos y turistas.

Se trata de parejas de recién casados que solicitan ante la Santa Sede un sitio privilegiado, muy cerca del Papa, durante la audiencia general de los miércoles y recibir así la bendición de Su Santidad en el nuevo camino que comienzan, sellado por el sacramento del matrimonio.

En este miércoles había en la plaza de San Pedro del Vaticano parejas de Italia, Alemania, Estados Unidos, Polonia, Ghana y México.

Al finalizar su catequesis, como de costumbre, el Papa les dirigió unas palabras: «Con las frescas energías de la juventud, con el apoyo espiritual de la oración y del sacrificio, y con las potencialidades de la vida conyugal, aprended a ser misioneros del Evangelio por doquier, ofreciendo vuestra ayuda concreta a quienes se esfuerzan por llevarlo a quien todavía no le conoce».

Para algunos recibir la bendición del Santo Padre luego del matrimonio es parte de la tradición familiar.

Tal es el caso de los mexicanos Marcela y Juan Carlos Gallegos quienes contrajeron nupcias el pasado 4 de octubre y aprovecharon su viaje de luna de miel a Europa para participar de este encuentro.

Lo mismo hizo la hermana de Marcela hace cinco años en una audiencia con Juan Pablo II.

«El matrimonio es el inicio de una vida juntos para formar una familia, es tener siempre presente a Dios», explica Marcela a ZENIT.

«Estar en Roma luego de mi matrimonio es una oportunidad que no se le da a todos. Es una manera muy bonita de empezar nuestra unión. Para mí es iniciar una nueva vida, una etapa diferente, compartirla con otra persona, siempre estar a lado de Dios y esperar a que venga la familia», aseguró Juan Carlos.

Algunos reciben como un regalo de bodas la oportunidad de venir a Roma para la audiencia.

Tal es el caso de Cecilia y Daniel que viajaron desde la localidad Palestrina, muy cerca de la capital italiana: «El Papa dice que las parejas deben amarse y buscar superar las dificultades que son tantas en la vida y estar juntos hasta el final», dijo Cecilia.

«Muy hermoso este encuentro. Son muchas parejas de todo el mundo, no sólo italianas. Eso nos muestra como todos como Iglesia somos una familia», agregó Daniel.

Otros, especialmente los italianos, viajan a Roma en grupos de peregrinos que organizan sus parroquias con las parejas con que han hecho juntos el curso prematrimonial.

«Durante el curso estudiamos diversos pasajes bíblicos sobre el matrimonio y con ello he entendido más el significado de este sacramento», dice a ZENIT, Valentina, quien se casó el pasado 18 de julio y vino a Roma desde Bari, con su esposo Fabrizio.

En la misma peregrinación vinieron Danillo y Analisa quienes se casaron el pasado 23 de agosto: «El matrimonio es un camino donde se deben compartir todos los momentos juntos amándose, respetándose, poniéndose de acuerdo. Fundar una familia que se base sobre la espiritualidad», dijo Danilo.

Así, muchas parejas viven esta experiencia espiritual que fortalece la nueva familia y les hace recordar la vocación a la que han sido llamados, como lo testimonia Simone, quien viajó desde el norte de Italia junto con su esposa Chiara para recibir la bendición de Su Santidad:

«El matrimonio es la respuesta a la llamada de Dios a nuestra vida, es decir, la forma que Dios da a nuestra vocación. El Papa nos da fuerza a vivir la vocación hasta el fondo, esto nos confirma nuestro llamado», dijo Simone.

Por Carmen Elena Villa Betancourt

 

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ZENIT Staff

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