Los católicos rusos tienen una importante misión ecuménica

El arzobispo de Moscú habló sobre cristianismo y secularización en la Rusia actual

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ROMA, jueves 23 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El anuncio del Evangelio en medio de una sociedad en conflicto, los desafíos de la globalización y la secularización y el reto de un diálogo abierto entre cristianos fueron los temas que trató monseñor Paolo Pezzi, en su conferencia “Cristianismo y secularización en la Rusia de hoy”, el pasado miércoles en Roma.

La charla estaba organizada por el centro internacional Comunión y Liberación de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, según informó L’Osservatore Romano en su edición italiana de este jueves. El prelado reside en Rusia desde hace 15 años y fue nombrado el año pasado arzobispo de “Madre de Dios” de Moscú por Benedicto XVI.

Monseñor Pezzi destacó durante su charla la enorme riqueza espiritual y cultural que hay en este país, pero también se refirió al sufrimiento que ha vivido esta nación en el curso de su historia, hecho que influye notablemente en la mentalidad y el comportamiento de sus habitantes, tanto colectiva como individualmente.

Acción pastoral

En cuanto al tema de la educación, el prelado reconoció el trabajo que la Iglesia ortodoxa realiza en este campo: “lo observamos en la pastoral juvenil, en e campo de la cultura teológica, en la elaboración de los fundamentos de una doctrina social”, dijo.

También destacó la labor que realiza allí la minoría católica: “Un trabajo ecuménico porque a través de la conversión común a Cristo seamos siempre mayor testimonio al mundo de la unidad invocada de Cristo como el milagro supremo para que el mundo crea”.

Respecto a este tema citó las palabras de Benedicto XVI en la encíclica Deus caritas esta: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Saber dialogar

“Siempre hemos hablado y actuado dentro de un juicio sobre el presente”. Monseñor Pezzi trajo a colación esta expresión de Don Giussiani, fundador del movimiento Comunión y Liberación.

También se refirió a una carta que recibió de un joven investigador en la que le decía que los hombres deben “encontrar sus orígenes comunes en la exigencia de la verdad, justicia, bondad, amor que constituyen el corazón del hombre”. Y resaltó que el diálogo interreligioso debe hacerse siempre con caridad, con el sincero deseo de querer enriquecerse mutuamente. También debe hacerse con calma y sin precipitaciones.

“No se puede ocultar que las relaciones entre la Iglesia Católica y la iglesia más numerosa hoy existente en el interior de la ortodoxa siguen siendo muy complejas” pero señaló que “con buena voluntad no existen problemas irremediables entre los hermanos”.

“Es esto lo que nos podrá ayudar después a comprender mejor la palabra “ecumenismo, en el valor que le dan el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia”.

El prelado resaltó en su conferencia cómo cada experiencia y carisma de la Iglesia pueden enriquecerla, hacerla más auténtica para que brille como un verdadero “cuerpo místico de Cristo”, haciendo alusión a la figura que usa San Pablo en el primer capítulo a los Colosenses, a pesar de que siempre habrá en el interior de la Iglesia “divisiones y pecados”.

“El ecumenismo parte de Cristo, que es el evento de la verdad de todo lo que es, de todo el tiempo, de todo el espacio, de toda la historia”, señaló.

[Por Carmen Villa]

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ZENIT Staff

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