Ahora Tierra Santa debe recoger los frutos de la visita papal

Balance del patriarca latino de Jerusalén y del nuncio apostólico

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JERUSALÉN, jueves, 21 mayo 2009 (ZENIT.org).- Durante una rueda de prensa celebrada en el Centro Notre Dame este miércoles, 20 de mayo, Su Beatitud Fouad Twal y el nuncio apostólico en Israel y delegado apostólico para Jerusalén y Palestina, el arzobispo Antonio Franco, definieron «la peregrinación de Benedicto XVI a Tierra Santa como un éxito para más del 90%».

Según informa Marie-Armelle Beaulieu, en el portal de la Custodia Franciscana de Tierra Santa (www.custodia.org), interrogado sobre el 10% que la calificarían como menos positiva, Su Beatitud Twal respondió con un proverbio árabe: «la perfección sólo le pertenece a Dios».

Frente a la insistencia de los periodistas, añadió que la seguridad israelí se ha mostrado «más papista que el mismo Papa», por lo menos en términos de seguridad, y esto ha causado algunas dificultades, sobre todo –añadió durante la entrevista con los periodistas– en lo que atañe a la participación en la misa celebrada en Jerusalén, el 12 de mayo, en el Valle del Cedrón.

Después, tanto el patriarca como el nuncio, subrayaron de forma insistente los aspectos positivos de esta visita.

Como peregrino, el Santo Padre recalcó la importancia de los Santos Lugares como lugares de vuelta a los orígenes. De este modo, «ha querido animar a los cristianos del mundo entero a seguir su ejemplo y a venir en peregrinación a Tierra Santa para rezar, para entrar en contacto con las comunidades locales, para rezar con nosotros y por nosotros, y rezar juntos por la paz y por todos los habitantes de la región», afirmó monseñor Twal.

Como pastor , el Santo Padre se ha dirigido a la comunidad cristiana local, «se ha parado para escucharnos y nos ha dirigido a nosotros su mensaje. Nos toca ahora a nosotros meditar sus discursos y sus homilías, con calma, para poderlos absorber y para poder vivirlos plenamente».

En calidad de jefe de Estado, el sumo pontífice ha sido extremadamente claro en cuanto a la posición de la Iglesia, apoyando la solución de los dos estados. «El Santo Padre ha recordado muy claramente el derecho de Israel a vivir en seguridad en su propio país. Que se reconozca el derecho de Israel y que se reconozca también el derecho de los palestinos a tener una patria, un Estado, de tal forma que se llegue a una paz estable en esta parte del mundo, ha proseguido el Nuncio apostólico.

En resumen, los dos prelados han insistido en el tiempo necesario para la decantación y maduración del viaje: «Debemos tomarnos nuestro tiempo para releer los discursos, para comprender el mensaje que el Papa ha querido dejarnos», afirmó el patriarca

«Los resultados no serán totalmente visibles hoy, ni siquiera mañana. Necesitamos más tiempo. Dad tiempo al tiempo, dad tiempo a la Providencia», siguió diciendo. «Pero este mensaje de diálogo, de paz, de reconciliación traerá sus frutos».

«El mensaje se debe recibir, estudiar y deberá ser, seguramente, llevado a la acción». Ciertamente esto dependerá de la buena voluntad de cada uno de nosotros para escucharlo auténticamente y de confrontar nuestras actitudes con las indicaciones positivas que nos ha dejado el Santo Padre», insistió monseñor Franco.

Al ser preguntado sobre el papel de la Iglesia en la resolución del conflicto palestino-israelí, el nuncio ha respondido: «El papel de la Iglesia no es un papel directo, aunque a ella le corresponde formar, educar para la paz y el respeto. Le toca hacer que las personas sean capaces de aceptarse mutuamente, de perdonarse, de crear nuevas posibilidades para crear las condiciones que hagan posibles la paz, apoyando los esfuerzos positivos y tratando de vencer la resignación y la pasividad».

En cuanto al diálogo interreligioso y ecuménico, monseñor Twal dijo que al Santo Padre «le ha hecho feliz el constatar que existe voluntad de diálogo entre todas las religiones, le ha alegrado ver una buena disposición». «Para el Papa una cosa es leer los informes y otra distinta es ver la realidad en las cosas concretas», subrayó.

Sobre la polémica surgida tras los discursos del Yad Vashem, el nuncio apostólico consideró que todos esperaban que el Papa leyese un discurso-guión ya escrito, «pero yo os invito a volver a escuchar las palabras del Papa en su conjunto y especialmente las pronunciadas en su llegada al aeropuerto, al Yad Vashem, y después su discurso final. Si ponemos los tres momentos juntos, entraremos realmente en el pensamiento del Papa. No podemos desear más el discurso que nos ha dejado sobre la Shoá».

Dijo: «Nunca más». «Su reflexión sobre el nombre, en el Yad Vashem es la reflexión más hermosa que podía hacer para hablarnos del deber de la memoria».

Cuando se le pregunta a Su Beatitud Twal qué imagen quedará más marcada en su memoria, responde: «no quisiera que quedara sólo una imagen. ¡Quisiera un álbum fotográfico entero de todos estos momentos magníficos, tanto en Jordania como en Israel y Palestina!».

«Hemos recibido una gracia y un don del Señor y hemos visto la mano de Dios. Este viaje ha sido un éxito a pesar de las dificultades, porque el Santo Padre ha podido experimentar la realidad concreta en la que vivimos, aquí, en Tierra Santa», concluyó monseñor Franco.

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ZENIT Staff

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