Premio "Sendero a la Paz" al arzobispo de Mosul asesinado monseñor Rahho

Por su promoción de la libertad religiosa 

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NUEVA YORK, miércoles 3 de junio de 2009 (ZENIT.org) – El arzobispo caldeo de Mosul secuestrado y asesinado en 2008, monseñor Paulos Faraj Rahho, recibirá el Premio 2009 de la Fundación Path to Peace («Sendero a la Paz») a título póstumo.  

Lo anunció este lunes el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas y presidente de la Fundación Path to Peace

El premio se entregará, el 9 de junio durante una comida de gala en Nueva York, señala un comunicado de la Fundación. 

«En el contexto de debate sobre el diálogo intercultural e interreligioso que tiene lugar actualmente en las Naciones, Unidas, la Fundación Path to Peace desea reconocer su testimonio profundo y precioso a favor de la urgencia de respetar y promover el derecho fundamental a la libertad religiosa para todo el mundo», añade. 

Monseñor Rahho nació en 1942 en Mosul, una ciudad donde habita una de las comunidades cristianas más antiguas y donde él pasó casi toda su vida. 

Tras su ordenación sacerdotal, ejerció su ministerio en varias parroquias y abrió un orfanato para niños discapacitados. 

En febrero de 2001 fue ordenado arzobispo caldeo de Mosul, lo cual representa la responsabilidad pastoral de 20.000 católicos repartidos en diez parroquias. 

Los caldeos representan una minoría de la población iraquí, pero también son el grupo cristiano más numeroso del país, formado por alrededor de un millón de personas. 

Monseñor Rahho había protestado contra los proyectos de incorporar la ley islámica, la sharia, más profundamente en la Constitución de Irak. 

Después de la guerra, animó a los cristianos a quedarse en Mosul, a pesar de las dificultades que vivía allí esa comunidad, e intentó inculcar la tolerancia en las mentes de los distintos grupos. 

El 29 de febrero de 2008 fue secuestrado por unos hombres armados a la salida de la iglesia, cuando regresaba a su casa en coche. 

Su chófer y dos guardaespaldas fueron asesinados y, dos semanas más tarde, un mensaje informaba de la muerte del arzobispo y del lugar donde se hallaban sus restos mortales.

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ZENIT Staff

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