La lucha contra la pobreza requiere honestidad e integridad, dice el Papa

Al recibir a la nueva embajadora de Filipinas

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Por error, la noticia de ZENIT La lucha contra la pobreza requiere honestidad e integridad, dice el Papa, del pasado viernes 2 de octubre, no corresponde con su texto auténtico. Ofrecemos a continuación la noticia completa.

 

CASTEL GANDOLFO, viernes 2 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó la necesidad de valores como la honestidad para luchar contra la pobreza, especialmente en los funcionarios de la Administración.

Lo hizo este viernes al recibir en audiencia, en el palacio apostólico de Castel Gandolfo, a la nueva embajadora de Filipinas ante la Santa sede, Mercedes Arrastia Tuason, con motivo de la presentación de las cartas credenciales.

“Por encima de todo, la lucha contra la pobreza requiere honestidad, integridad y una fidelidad inquebrantable a los principios de justicia, especialmente por parte de los encargados directos de las oficinas de gobierno y administración pública”, dijo el Papa.

Citando su última encíclica, “Caritas in veritate”, Benedicto XVI destacó que “en una época en que el nombre de Dios es objeto de abuso por ciertos grupos, la «obra de la caridad» es particularmente urgente”.

Y tras señalar que “esto resulta especialmente cierto en las regiones que han sido tristemente marcada por los conflictos”, animó a todos “a perseverar para que la paz pueda prevalecer”.

La embajadora explicó al Papa algunas iniciativas para promover el progreso y la paz en Filipinas y aseguró que la fe es lo que da resistencia al pueblo filipino para afrontar las dificultades y crisis.

El Papa tomó nota “de las diversas iniciativas de desarrollo en curso en su país, incluida la modernización de los sistemas de riego, la mejora del transporte público y la reforma de los programas de asistencia social”.

También apreció las “medidas valientes para unir a la gente a fin de fomentar la reconciliación y el entendimiento mutuo”, entre ellas la de la Conferencia de Obispos de Ulama, la Conferencia de las Poblaciones de Mindanao y las de muchas otras organizaciones.

Y valoró positivamente la reunión especial ministerial del movimiento de no-alineados sobre el diálogo y la cooperación para la paz y el desarrollo que se celebrará en Filipinas en diciembre.

Para el Papa, este encuentro ofrece una esperanza para promover la paz en Mindanao y en todo el mundo.

El Santo Padre mostró su confianza en que el país aprovechará todos sus recursos “tanto espirituales como materiales” para “un desarrollo justo y sostenible”.

Según el Papa, “iniciativas que apuntan a facilitar el diálogo y el intercambio cultural son particularmente eficaces para la paz, que no puede lograrse simplemente como resultado de un proceso técnico de ingeniería a través de medios legislativos, judiciales o económicos”.

Benedicto XVI animó al pueblo filipino, representado en su nueva embajadora ante la Santa Sede, “para que su fe profunda, su patrimonio cultural y los valores democráticos que han sido parte de su patrimonio desde el momento de su independencia brillen como un ejemplo para todos”.

El Papa destacó las buenas relaciones entre Filipinas y la Santa Sede y pidió a la diplomática que transmita al “querido pueblo filipino el testimonio de mi cercanía espiritual y la oración, especialmente para las víctimas del tifón Ketsana”.

Finalmente pidió que, “a través de la intercesión de Nuestra Señora de la Verdad, Justicia y Santidad, Dios bendiga los esfuerzos de las autoridades y los ciudadanos para que vuestra nación avance en el camino del auténtico progreso humano en una atmósfera de armonía y de paz”.

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ZENIT Staff

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