Saludo del presidente delegado del Sínodo, cardenal Francis Arinze

Primera Congregación General, mañana del 5 de octubre

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 5 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el saludo del presidente delegado, cardenal Francis Arinze, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, durante la Primera Congregación General.

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Santo Padre:

Los obispos de África y Madagascar e islas adyacentes, le agradecemos la convocación a la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos.

La Iglesia en África desea ser todavía más fiel a ese aspecto de su misión que es estar al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz.

Nuestro continente ha conocido sufrimientos evitables, la injusticia, la opresión, la represión, la explotación, conflictos y guerras que expulsan a la gente de sus hogares y la precipitan en el hambre y la enfermedad. Sin embargo, África también ha conocido el amor fraterno, la solidaridad con quienes sufren, comités de la verdad y la reconciliación, ayudas regionales entre los países y algunos pasos hacia el desarrollo integral como Su Santidad ha explicado con detalle en Caritas in Veritate.

Nuestro Amado Señor y Salvador, Jesucristo, es nuestra paz (cfr. Ef 2, 12). Él nos enseñó que le hiciéramos, al último de nuestros hermanos y hermanas, lo que le haríamos a Él (Cfr. Mt 25, 40). El perdonó a quienes le crucificaron y rogó por ellos (cfr. Lc 23, 34). Él envió a su Iglesia para ser la luz del mundo, la sal y la levadura de la sociedad (cfr. Mt 5, 13; Mc 9, 50; Lc 13, 21). Él nos envió su Espíritu Santo.

Le agradecemos, Santo Padre, por haber convocado a los representantes de los Obispos de África para reflexionar durante estas tres semanas, junto a los jefes de los Dicasterios de la Curia Romana y a los representantes del Episcopado de todo el mundo católico, con la ayuda de un cuerpo cualificado de teólogos y otros expertos, además de los representantes de los sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

Bendíganos, Santo Padre, para iniciar nuestras labores. Bajo la guía del Espíritu Santo, que este encuentro pueda ayudar a la promoción, la reconciliación, la justicia, y la paz en África y Madagascar, así como a clarificar e intensificar el papel de la Iglesia.

[©Libreria Editrice Vaticana]

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ZENIT Staff

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