Apoyo público del cardenal Ortega a los cambios políticos de los Castro

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X Seminario Internacional de la Universidad Católica de Eichstätt y la Iglesia en Cuba

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LA HABANA, miércoles 23 febrero 2011 (ZENIT.org).- Amplia repercusión en los medios de comunicación tuvo la conferencia inaugural del cardenal Jaime Ortega arzobispo de La Habana, Cuba, este domingo, en el X Seminario Internacional del Programa Diálogo con Cuba, organizado por la Universidad Católica de Eichstätt y la Iglesia católica en Cuba, a través de la revista «Espacio Laical». El cardenal apoyó los cambios políticos y económicos previstos por los hermanos Castro.

El cardenal Ortega anticipó la salida de los prisioneros que faltan de la redada de la Primavera Negra y otros: «Tengo certeza moral de que próximamente serán puestos en libertad tanto esos prisioneros, como otros de un grupo mayor de reclusos sancionados por algún tipo de hecho relacionado con posturas o acciones políticas», dijo el purpurado del país caribeño.

El cardenal arzobispo de La Habana pronunció la conferencia inaugural del X Seminario Internacional del Programa Dialogo con Cuba, que se celebra 19 al 23 de febrero, en la Casa San Juan María Vianney de la archidiócesis.

La iniciativa está patrocinada por la Universidad Católica de Eichstätt, Alemania, y la Iglesia católica en Cuba. En esta ocasión el encuentro lleva por título: «Sociedad y espiritualidad en el mundo actual. Un diálogo con la Iglesia Católica en Cuba». La coordinación del evento está a cargo del equipo gestor de la revista Espacio Laical.

El cardenal indicó que de ese grupo de seis, que rechazan el exilio en España, «algunos desean viajar a los Estados Unidos y otros permanecer en Cuba». «Existe la promesa clara y formal del Gobierno cubano de que todos esos prisioneros serán puestos en libertad. Es un compromiso personal que tengo ante la opinión pública nacional e internacional», señaló.

Recordó que el proceso comenzó a partir de un diálogo en mayo pasado en el cual «el Gobierno pidió la mediación de la Iglesia católica con los familiares de los presos» y que incluyó «la excarcelación de la mayoría de ellos para viajar a España con sus familias».

«La Iglesia en Cuba se había interesado siempre por estos prisioneros y otros de condiciones parecidas, pero el hecho novedoso y positivo fue que en esta ocasión recibimos una respuesta concreta a nuestros reclamos», agregó.

Al inicio del proceso quedaban en prisión 52 de los 75 opositores condenados en la llamada Primavera Negra de 2003, de los cuales 40 viajaron a España, pero 12 rechazaron el destierro. Seis de estos ya han sido excarcelados y están en la isla, y los seis restantes están aún presos.

Junto a ello, el Gobierno empezó a excarcelar otros presos por acciones «contrarrevolucionarias» contra la seguridad del Estado, como piratería, robo de embarcaciones para emigrar ilegalmente a Estados Unidos, de los cuales 30 han sido o están en proceso de excarcelación y de viajar a España.

Ortega reafirmó el respaldo a las reformas políticas, según informaba AFP: «Estos nos implica a todos y la buena marcha de estas transformaciones no depende solamente de las autoridades… sino en la compresión adecuada por parte del pueblo de las medidas y de nuestra capacidad crítica para expresar claramente nuestras divergencias o señalar cuanto nos parezca debe ser modificado», afirmó.

Las medidas, que debe ratificar el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) en abril, son discutidas por los cubanos en asambleas de centros laborales y en los barrios, en un proceso iniciado el 1 diciembre y que concluirá dentro de una semana.

«La Iglesia tiene también una alta responsabilidad en estos esfuerzos, incluyendo la oración por la buena marcha de este proceso y el acompañamiento al pueblo durante el mismo», afirmó el cardenal.

Las reformas incluyen el cierre de 500.000 empleos estatales, una apertura al trabajo privado y a la inversión extranjera, el cese del paternalismo estatal, y una eliminación de subsidios. Todas ellas medidas que lógicamente suscitan inquietud en la población.

El cardenal Ortega destacó un aumento de la devoción religiosa y las publicaciones eclesiales en Cuba, así como de las peregrinaciones públicas como la que se realiza, con gran acogida popular, la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, que inició un recorrido en agosto pasado de año y medio por la isla.

«Constituye un modo muy positivo de afianzar la libertad religiosa, que se ha visto ampliada progresivamente en estos últimos años en nuestro país», señaló el purpurado.

Confesó que nunca ha querido emigrar, ni cuando siendo un joven sacerdote fue llevado a los campos de trabajo que reclutaban en los años 60 a religiosos y homosexuales para ser reeducados en los conceptos morales y políticos de la revolución.

«Nunca deseé vivir fuera de Cuba. Cuando a los dos años de ser sacerdote (1966) fui llamado a campos de trabajo donde pasé ocho meses, no soñé en ese tiempo con irme», dijo Ortega, de 74 años.

«Cuando me dieron la baja y llegué a mi casa, mi padre me esperaba con un viaje a España que él había conseguido para que me fuera a vivir allí. Todo el que salía de aquellos campos tenía facilidades del Gobierno para abandonar el país. Le dije a mi padre que no me iría», contó el cardenal, quien entonces tenía 30 años.

Subrayó que Cuba es para él «más que la Cuba» de los héroes José Martí y Antonio Maceo, que la de presidentes o el dictador Fulgencio Batista, o la de los hermanos Fidel y Raúl. «Cuba es para mí mi patria, un país que quiero con el alma», subrayó.

Estos seminarios que cumplen su décima edición «han sido un fecundo itinerario reflexivo sobre diversos temas de relevancia en las sociedades contemporáneas», explica la revista «Espacio Laical». El evento está estructurado en conferencias magistrales impartidas por
ponentes alemanes y cubanos.

La delegación alemana está integrada por el doctor Raúl Fornet-Betancourt, coordinador del programa de diálogo con Cuba; los doctores Helene Büchel, Horst Sing y Bernhard Mayer; monseñor Josef Blomenhofer y el profesor Martín Franzbach.

Por la parte cubana asisten el cardenal Jaime Ortega; Juan de Dios Hernández SJ, obispo auxiliar de La Habana; Antonio Rodríguez Díaz, rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio; Jorge Cela SJ, provincial de la Compañía de Jesús; Ariel Suárez, profesor del Seminario San Carlos y San Ambrosio; y los profesores Víctor Fowler Calzada, poeta, crítico y ensayista; Osvaldo Gallardo, secretario de la Comisión de Cultura de la Conferencia Episcopal de Cuba, y Aurelio Alonso Tejada, sociólogo y politólogo.

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ZENIT Staff

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