LIMA, miércoles 16 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La Fraternidad Mariana de la Reconciliación (FMR) fue recientemente erigida como Sociedad de Vida Apostólica de derecho diocesano después de recibir el Nihil obstat de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, y la aprobación del arzobispo de Lima y Primado del Perú, cardenal Juan Luis Cipriani.

La aprobación se dio el pasado 21 de enero, cuando el cardenal Cipriani recibió a la Superiora General de la FMR, Alejandra Keen von Wuthenau, acompañada de algunas miembros del Consejo Superior, para hacer entrega del Decreto de Erección por el que se declara que la Fraternidad Mariana de la Reconciliación es Sociedad de Vida Apostólica.

Asimismo, el Arzobispo aprobó las Constituciones de la Fraternidad, que según el canon 731 del Código de Derecho Canónico, son el camino a través del cual los miembros de una Sociedad de Vida Apostólica “aspiran a la perfección de la caridad”.

Nuevos retos

En dicha ocasión el arzobispo de Lima alentó a las Fraternas –como son conocidas las integrantes de la FMR- a “vivir sus vidas como una constante donación porque para eso nos consagramos en la Iglesia, para donarnos a los demás, para servir a los demás y llevarles la fe”.

La superiora general, Alejandra Keen, de nacionalidad española, expresó en un comunicado enviado a ZENIT, su gratitud a Dios por tan grande bendición para todas las Fraternas así como para toda la Familia Sodálite – familia espiritual fundada por el laico peruano Luis Fernando Figari a la que pertenece esta comunidad – “ya que la Santa Madre Iglesia nos ha reconocido como Sociedad de Vida Apostólica, otorgándonos así nuestra figura canónica definitiva”.

“Éste es un día para elevar, junto a Santa María, cánticos de acción de gracias desde el corazón, y para celebrar con toda humildad, renovando nuestros esfuerzos por ser las Fraternas santas que Nuestro Señor quiere que seamos”, dijo  Alejandra.

Comunidad joven

La Fraternidad Mariana de la Reconciliación fue fundada el 25 de Marzo de 1991 en la ciudad de Lima – Perú. Está integrada por mujeres que,respondiendo al llamado de Dios, han consagrado sus vidas para ser plenamente disponibles para el apostolado. 

Su estado de laicas consagradas les permite insertarse en el mundo para anunciar en primera persona al Señor Jesús.

Las Fraternas aspiran a vivir su vocación cooperando activamente con la gracia, haciendo de su vida cotidiana una liturgia continua, para que a través de cada una, Dios pueda hacer llegar a las personas su palabra y su amor.  

Su vocación apostólica se despliega de manera particular en la evangelización de la cultura, el apostolado con los jóvenes, el servicio solidario a los pobres, la promoción de las familias y la promoción de la vida, dignidad y derechos de la persona humana desde su concepción hasta su muerte natural.

Actualmente las comunidades de las Fraternas se encuentran en 19 diócesis en Perú, Colombia, Ecuador, Chile, República Dominicana, Estados Unidos, Inglaterra, Italia y Australia.

Los miembros de una Sociedad de Vida Apostólica reconocen un llamado particular a vivir el apostolado y, llevando una vida fraterna en común, según el propio modo de vida, aspiran a la perfección de la caridad por la observancia de las constituciones.

Estas realidades eclesiales son supervisadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Por Carmen Elena Villa