'Es la incesante vigilancia de la oración la que nos sostiene'

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Palabras de Benedicto XVI en la Audiencia General

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 9 mayo 2012 (ZENIT.org).- La Audiencia General de este miércoles tuvo lugar a las 10,30 en la plaza de San Pedro, donde Benedicto XVI se encontró con grupos de peregrinos y fieles llegados de Italia y del mundo. En su discurso en lengua italiana el papa, siguiendo su catequesis sobre la oración en los Hechos de los Apóstoles, centró su meditación en el episodio de la liberación milagrosa de san Pedro de la prisión.

El papa subrayó que esta historia «está una vez más marcada por la oración de la Iglesia».

Explicó que «la historia recuerda los grandes elementos de la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto, la Pascua hebrea. Como sucede en aquel evento fundamental, también en este caso la acción principal se lleva a cabo por el Ángel del Señor que libera a Pedro. Y las mismas acciones del Apóstol –que se le pide que se ponga de pie rápidamente, ponerse el cinturón y ceñirse las caderas– reflejan a aquel pueblo elegido en la noche de la liberación por la intervención de Dios, cuando fue invitado a comer a toda prisa el cordero, con las caderas ceñidos, las sandalias en los pies, el bastón en mano, listo para salir del país».

El papa hizo hincapié «en otro aspecto de la actitud de Pedro en la cárcel; se observa, en efecto, que mientras la comunidad cristiana ora fervientemente por él, Pedro, «dormía» (Hch. 12,6). En una situación así crítica y de serio peligro, es una actitud que puede parecer extraña, pero que denota tranquilidad y confianza; él se fía en Dios, sabe que está rodeado por la solidaridad y la oración de los suyos y se abandona totalmente en las manos de Señor».

«Así debe ser nuestra oración: asidua, en solidaridad con los demás, confiando plenamente en que Dios nos conoce en el fondo y cuida de nosotros», subrayó el papa.

señaló el pontífice que la comunidad «que acompaña la prisión de Pedro es realmente una comunidad que ora toda la noche, unida. Y es una alegría que llena los corazones de todos, cuando el apóstol llama a la puerta inesperadamente. Es la alegría y el asombro ante la acción de Dios que escucha».

«La oración unánime y constante es una valiosa herramienta para superar las pruebas que puedan surgir en el camino de la vida, porque es el estar profundamente unidos con Dios, lo que nos permite también estar profundamente unidos a los demás», concluyó el papa.

Se puede leer el discurso completo en: http://www.zenit.org/article-42170?l=spanish.

Tras su discurso en italiano, el papa se dirigió a cada uno de los grupos lingüísticos en su idioma haciéndoles un resumen de sus palabras.

A los peregrinos en lengua española les dijo: «Deseo hablar hoy sobre la oración incesante que la Iglesia dirige en favor de Pedro, encarcelado por decisión de Herodes y liberado posteriormente por la intervención prodigiosa del ángel del Señor. La comunidad congregada ora ante el peligro y la persecución. El Apóstol, encadenado, se halla tranquilo y confiado, con la certeza de no estar solo: la Iglesia reza por él; el Señor le acompaña; y sabe que la fuerza de Cristo se realiza en la debilidad. Experimenta que en el seguimiento de Jesús se encuentra la verdadera libertad, y por ello dará testimonio hasta el martirio, confirmando que el Señor es el Resucitado y lo ha salvado. Este hecho, narrado por Lucas, nos advierte que la Iglesia, cada uno de nosotros, cuando atraviesa la noche de la prueba se ve confortado por la oración vigilante, perseverante y confiada en el Señor, que sostiene y libera de las cadenas, concede serenidad y ayuda para afrontar las dificultades, aun ante el rechazo, la oposición y la persecución».

Luego saludó a los grupos de habla hispana con estas palabras: «Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Costa Rica, Perú, Chile, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a experimentar cómo la oración constante y de la comunidad unida es un precioso instrumento para superar las dificultades que surgen en el camino de la vida, porque cuando estamos profundamente unidos a Dios, estamos también unidos a los hermanos». 

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ZENIT Staff

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