ROMA, jueves 31 mayo 2012 (ZENIT.org).- El VII Encuentro Mundial de las Familias, que inició el miércoles 30 con un congreso teológico y pastoral, entrará en pleno régimen este viernes por la tarde con la llegada de Benedicto XVI que lo presidirá hasta el domingo 3 de junio.

Bajo el lema "La familia, el trabajo y la fiesta" se estima que en Milán reunirá aproximadamente a un millón de personas. El Encuentro se realiza cada tres años y fue creado por Juan Pablo II. Desde 1994 está organizado por el Consejo Pontificio para la Familia.

Este jueves, el cardenal Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y arzobispo de Génova abrió la jornada con una 'lectio divina' en la que indicó: “Llegadas desde todas las partes de la Tierra, las familias serán en estos días una profecía para el mundo. Dirán con la fuerza del testimonio la alegría de la vocación al matrimonio y a la familia, dirán desde los techos que la familia es el motor de la vida, que es el corazón que pulsa y es patrimonio de la humanidad”.

“Si la sociedad distrae su atención de la familia, va contra sí misma pues debilita la cohesión, la serenidad y su futuro”. Por ello “urge recuperar una cultura de la familia” en donde “la familia natural sea percibida como el núcleo generador de lo humano y del vivir juntos. Por esto es única e inigualable”.

Invitó además a tener confianza en el Señor, cuando se presentan situaciones que no se han podido prever o programar, así como a 'buscar el reino de Dios y su justicia'.

El cardenal Dionigi Tettamanzi en su intervención recordó la importancia de la economía al servicio de la familia.

“Los trabajadores --indicó- viven frecuentemente dramas, pero es de la familia que nacen señales de esperanza y confianza en el futuro. La mundialidad del VII Encuentro Mundial de las Familias tiene que impulsar a encontrar lo que nos une a pesar de las grandes diversidades”.

Se adentró en la problemática del trabajo y recordó que la precariedad estructural del mismo, particularmente entre los jóvenes, amenaza la estabilidad de la familia porque la dignidad está relacionada con el trabajo.</p>

En una sociedad como la europea, con natalidad baja y necesidad de mano de obra, el purpurado recordó que “la actual situación provoca un innegable daño bajo el perfil económico, visto que la crisis demográfica además se traduce también en problema económico”.

E invitó a “redescubrir y relanzar con conciencia y fuerza renovada la esencial dimensión familiar del trabajo humano”.

En la alegría que caracteriza un encuentro de este tipo entretanto pesa el dolor del reciente terremoto a pocos kilómetros al sureste de Milán, con tremendos daños y un saldo provisorio de 30 muertos.

En el signo de la solidaridad este jueves por la tarde se inició una recolección de fondos promovida por el Family 2012, en colaboración con la Caritas Ambrosiana, que ayer envió 1.500 kits higiénico sanitarios, y cuatro estructuras con 800 puestos cama y ya recogió quince mil euros en donaciones. La Conferencia Episcopal Italiana por su parte anunció que enviará un millón de euros y convocó a una colecta nacional en todas las iglesias de Italia.

El miércoles 30 fue el inicio del evento con el Congreso internacional Teológico Pastoral, en el cual participarán más de cien conferencistas, que profundizarán la realidad de la familia hoy. Las primeras intervenciones --para presentar el congreso en rueda de prensa- fueron las del cardenal presidente del Pontificio Consejo de la Familia, Ennio Antonelli, y el arzobispo de Milán, Angelo Scola quien subrayó que el lema “La familia: el trabajo y la fiesta” fue una hermosa intuición porque reasume “los aspectos principales de la vida cotidiana de cada uno de nosotros, que siempre está en relación con los otros”. (ver: http://www.zenit.org/article-42320?l=spanish)

El viernes por la tarde está prevista la llegada del papa al aeropuerto de Linate, después hablará en la plaza de la catedral, el Duomo, y asistirá a un concierto en el famoso teatro La Scala, dirigido por el argentino isralí, Daniel Barenboim el cual será dedicado a las víctimas del terremoto en la zona italiana de Emilia.

El sábado 2 de junio el papa encontrará a religiosos y religiosas en el Duomo; irá al estadio de fútbol San Siro, con los jóvenes que se preparan para la confirmación; se entrevistará con autoridades y tras un discurso a los milaneses irá a la vigilia llamada “fiesta del testimonio”.

El domingo 3 de junio será la conclusión del evento con la misa que celebrará el papa en el aeropuerto de Bresso, cerca de Milán en el que se espera una masiva multitudinaria participación.