400 laicos ignacianos reviven los frutos del Encuentro Mundial de las Familias de Milán

Testimonios, coloquios, actividades para niños y jóvenes y un himno propio

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MADRID, lunes 25 junio 2012 (ZENIT.org).- “En todo amar y servir” es la frase de san Ignacio, el fundador de la Compañía de Jesús, que sirve de lema (“EnTodo”) al I Encuentro de Familias Ignacianas que se celebrará el próximo 30 de junio en Madrid (colegio jesuita Nuestra Señora del Recuerdo). Su objetivo es recoger los frutos del VII Encuentro Mundial de las Familias que presidió el papa en Milán a primeros de este mes de junio.

La celebración del Encuentro Mundial de las Familias constituye cada tres años el acontecimiento más universal para concienciar acerca de la importancia de la realidad de la familia para la humanidad y la importancia de que la humanidad sea realmente una familia unida, afirman en una nota los organizadores del encuentro.

Para recoger los frutos de ese encuentro y poder trabajarlos entre aquellos que no pudieron asistir se ha organizado esta jornada.

Convocada por la Red Ignaciana de Madrid (laicos y jesuitas de colegios, parroquias, ONG, grupos de fe y asociaciones seglares que tienen en común la espiritualidad ignaciana) y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), cuenta con el importante apoyo del Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas.

Aunque dirigido principalmente a familias de Madrid, el encuentro es abierto y se desplazarán algunas familias de otras ciudades.

Según los organizadores –todos ellos familias de alguna institución, obra o comunidad relacionada con la Compañía de Jesús–: “El motivo último del encuentro Open 2012 es que las Familias Ignacianas quieren unirse a esa gran reflexión mundial sobre el valor de la Familia movilizando el interior de nuestras comunidades de fe, sociales, culturales y educativas y el de cada uno de nosotros. Nos queremos unir a la gran diversidad de las familias del mundo, especialmente a aquellas que se encuentran en las fronteras más críticas y dolorosas como: las de las crisis de las relaciones o la convivencia en el hogar, las de aquellas familias que sufren persecución, el desempleo, la explotación o viven en la pobreza, las fronteras de familias de refugiados o desplazados, las fronteras de la superficialidad o el sinsentido…etc”.

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ZENIT Staff

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