El patriarca de Bagdad a los musulmanes: 'Ser claros contra el terrorismo'

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El Santo Padre recibió a monseñor Sako. El Patriarca pide una estrategia a corto plazo que permita el regreso de los desplazados y una a largo plazo contra el fanatismo

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Con el fin de vencer la violencia ciega del Estado Islámico se necesita un «frente común» de todos los iraquíes, cristianos y musulmanes, aunque de momento «ha prevalecido el miedo». En varias ocasiones, «he pedido salir a la calle y testimoniar lo que es el verdadero Islam», que el Califato Islámico no es la religión de Mahoma, «que el Nusra y Al Qaeda no representan» el mundo musulmán. «Creemos, pero necesitamos decirlo abiertamente».

Así lo ha declarado el patriarca caldeo Mar Louis Raphael I Sako, a la agencia AsiaNews en una conferencia en Milán, donde se encuentra tras haber asistido en Roma las últimas dos semanas al Sínodo de los Obispos sobre la familia. El patriarca cree en el mundo musulmán y en los líderes religiosos que rechazan la violencia de los terroristas. Sin embargo, ha añadido que «esta falta de coraje» en el condenar los ataques, la barbarie y la brutalidad de los yihadistas, no ayuda. Por esta razón, indica que se necesita un «rechazo público» fuerte, claro y la condena de la violencia contra «inocentes, golpeados sólo porque profesan otra religión». 

El papa Francisco recibió en audiencia al patriarca de Bagdad y al presidente de la Conferencia Episcopal de Irak, el pasado 17 de octubre. En el centro del encuentro estuvo la «dramática situación de la comunidad cristiana y de todo Irak». Durante el encuentro, el Papa prometió una carta para dar esperanza a los cristianos iraquíes.

«Tenemos una necesidad urgente de viviendas y alojamiento –dice Mar Sako– hemos alquilado muchos, pero no los suficientes, y la situación es probable que empeore con la llegada del invierno, la lluvia, la nieve y el frío … no es posible sobrevivir a esto».

Para el patriarca de Bagdad ahora es necesario también un testimonio concreto de cercanía, moral y espiritual: «Hemos sido durante mucho tiempo una Iglesia aislada –asegura– por lo que ahora serán necesarias las visitas, ejemplos de la vida común. Grupos de jóvenes, monjas, laicos, sacerdotes de occidente que visiten a las familias cristianas en Irak, entrar en las casas y entre la gente, y esto puede ayudar más que el dinero».

Por otro lado, el patriarca advierte que «sólo con bombardeos aéreos no derrotaran al Estado islámico, sino que causaran otras víctimas inocentes». Por eso reconoce que de ahí surge el creciente deseo de muchas familias de «desaparecer» y «la actitud de algunos sacerdotes, que fomentan este fenómeno, no ayuda sino condena». 
Sin embargo, aún se ven pequeños signos de esperanza. Monseñor Sako explica que «estamos construyendo escuelas, con material prefabricado, cuatro en Erbil y los otros cuatro en Dohok» en el Kurdistán iraquí. Pero aún no se resuelve el asunto de la llanura de Nínive, donde milicias yihadistas siguen impidiendo el retorno de los desplazados.

El patriarca de Bagdad espera tanto «una solución a corto plazo» para expulsar a los grupos extremistas, como «una estrategia a largo plazo» para luchar contra el fanatismo, a través de la participación de los imanes en las mezquitas, los expertos de la ley islámica, los estudiosos que den una nueva interpretación del Islam.

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ZENIT Staff

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