(ZENIT Noticias / Roma, 13.05.2026).- La mañana del miércoles 14 de mayo, el prefecto del Dicasterio para Doctrina de la Fe, cardenal Fernández, emitió una comunicación relacionada con las consagraciones episcopales anunciadas para el 1 de julio por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Ofrecemos a continuación la traducción al castellano de la Declaración:
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En lo referente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, se reafirma cuanto ya comunicado. Las ordenaciones episcopales anunciadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X carecen del correspondiente mandato pontificio. Este gesto constituirá «un acto cismático» (Juan Pablo II, Ecclesia Dei, n. 3) y «la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomunión debidamente establecida por la ley de la Iglesia» (ibíd., 5c; cf. Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Nota explicativa, 24 de agosto de 1996).

El Santo Padre continúa elevando sus oraciones al Espíritu Santo, pidiendo que ilumine a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, para que reconsideren la gravísima decisión que han tomado y vuelvan sobre sus pasos.
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La ex comunión deriva de un cisma por ordenaciones episcopales sin mandato pontificio no sería una novedad para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: cuando el 30 de junio de 1988 Marcel Lefebvre ordenó obispos a Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, san Juan Pablo II escribió una carta en la que calificaba ese acto como “una desobediencia al Romano Pontífice en materia gravísima y de capital importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenación de obispos, por medio de la cual se mantiene sacramentalmente la sucesión apostólica”.
Y más adelante advertía con paternal solicitud a los fieles cercanos a la causa lefebvrista:
“deseo sobre todo dirigir una llamada a la vez solemne y ferviente, paterna y fraterna, a todos los que hasta ahora han estado vinculados de diversos modos con las actividades del arzobispo Lefebvre, para que cumplan el grave deber de permanecer unidos al Vicario de Cristo en la unidad de la Iglesia católica y dejen de sostener de cualquier forma que sea esa reprobable forma de actuar. Todos deben saber que la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomunión debidamente establecida por la ley de la Iglesia”.

Los lefebvristas actuales sugieren que se puede proceder a una ordenación sin mandato pontificio sin incurrir en cisma, sin embargo, para la pasada ocasión imploraron al Papa Benedicto XVI el levantamiento de la ex comunión, cosa que les concedió mediante un Decreto de 2009. Si la ex comunión no fuese una consecuencia del cisma pasado, ¿por qué ahora, según sus razonamientos, no lo sería?
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