(ZENIT Noticias / Ciudad de México, 21.05.2026).- El anuario del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó el pasado 27 de abril los datos acerca de inversión monetaria en armamento para ejércitos durante 2025 haciendo notar el alza de gastos en este campo.
También el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), que analiza cuestiones de defensa y seguridad desde 1997 y tiene sede en Londres, ratificó el récord de gastos militares más alto desde 1945, al final de la segunda guerra mundial.
El SIPRI reporta más de 60 conflictos armados en 2025 con un gasto militar de casi 2.9 billones de dólares, 2.9% más que en 2024. Y «es el undécimo año consecutivo de crecimiento en gasto militar, que ha aumentado un 41 % desde 2015». El mayor crecimiento según el SIPRI durante 2025 fue en Europa con 14%, atribuido a la guerra de Ucrania y a la presión de la Administración Trump sobre la Alianza Atlántica.
El periódico francés Le Figaro advirtió que esos gastos «representan el 2.5% del PIB mundial, 352 dólares por habitante». Estados Unidos representa 33% de todo el gasto militar mundial con 954.000 millones de dólares, aunque redujo su gasto en 7,5% respecto a 2025.
La tendencia global al rearme se nota especialmente en Rusia con un incremento a 190.000 millones de dólares, 5,9% más. Pekín alcanzó 336.000 millones de dólares, 7,4% de crecimiento, con 31 años consecutivos de aumento ininterrumpido: China representa 12% del gasto militar mundial y ocupa el segundo puesto. La suma del gasto de Estados Unidos, Rusia y China acaparan 60% de toda la inversión militar del planeta.
Alemania ocupa el cuarto lugar con 114.000 millones de gastos, un aumento de 24%. Polonia creció 23%. Y España 50%. Italia, por ejemplo, aumentó su gasto en 20%.
Francesco Vignarca, coordinador de las Campañas de la Red Italiana de Desarme por la Paz, comentó que «muchos argumentan superficialmente que las guerras, las dificultades en las relaciones internacionales, la inseguridad y el creciente conflicto global hacen inevitable el rearme. Sin embargo, en nuestra opinión, esta es una suposición errónea y simplista, que debería interpretarse en sentido contrario». Y añadió: «Es precisamente el uso continuo de armas —que se ha intensificado en los últimos dos o tres años, pero que ha ido creciendo de forma constante desde principios de siglo— lo que ha contribuido, directa e indirectamente, a que el mundo se vea más afectado por los conflictos”.
En el reciente discurso del Papa en la Universidad romana La Sapienza, la más grande de Europa, el Santo Padre dijo sobre este tema:
“en el último año, el aumento del gasto militar en el mundo, y en particular en Europa, ha sido enorme: no se llame «defensa» a un rearme que aumenta las tensiones y la inseguridad, empobrece las inversiones en educación y salud, desmiente la confianza en la diplomacia y enriquece a élites a las que nada les importa el bien común. Además, es necesario vigilar el desarrollo y la aplicación de las inteligencias artificiales en los ámbitos militar y civil, para que no desresponsabilice las decisiones humanas ni agrave la tragedia de los conflictos. Lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza y en los territorios palestinos, en el Líbano y en Irán describe la inhumana evolución de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación. El estudio, la investigación y las inversiones vayan en la dirección opuesta: ¡que sean un «sí» radical a la vida! ¡Sí a la vida inocente, sí a la vida joven, sí a la vida de los pueblos que invocan la paz y la justicia!”
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