La recién creada Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial celebró su reunión inaugural el 17 de junio en el Palacio San Callisto, en el barrio romano de Trastevere

Vaticano dará directrices para uso responsable de la inteligencia artificial en todas sus oficinas

El trabajo de la Comisión se desarrollará gradualmente. Entre sus primeras prioridades se encuentran la elaboración de un inventario exhaustivo de las iniciativas relacionadas con la IA que ya están en marcha en la Santa Sede, la recopilación de información sobre las principales preocupaciones identificadas por las distintas instituciones vaticanas y la redacción de directrices para el uso responsable de la inteligencia artificial en todas las oficinas vaticanas

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(ZENIT Noticias / Roma, 29.06.2026).- La inteligencia artificial está transformando las economías, la educación, la comunicación e incluso las relaciones humanas a un ritmo sin precedentes. Convencida de que estos profundos cambios requieren no solo conocimientos técnicos, sino también discernimiento ético, la Santa Sede ha dado un paso significativo al impulsar una iniciativa coordinada para abordar las oportunidades y los riesgos que plantea la IA.

La recién creada Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial celebró su reunión inaugural el 17 de junio en el Palacio San Callisto, en el barrio romano de Trastevere, reuniendo a representantes de diversos departamentos del Vaticano. Creada el 16 de mayo, esta comisión tiene como objetivo fortalecer la cooperación entre las distintas instituciones de la Santa Sede que estudian, reflexionan y emplean la inteligencia artificial en sus respectivos ámbitos.

Entre los participantes se encontraban delegados de los Dicasterios para la Doctrina de la Fe, la Cultura y la Educación, la Comunicación y el Servicio del Desarrollo Humano Integral, junto con representantes de las Academias Pontificias de la Vida, las Ciencias y las Ciencias Sociales. Su objetivo inmediato no era elaborar declaraciones, sino comparar las iniciativas en curso, identificar prioridades comunes y comenzar a configurar una estrategia vaticana coherente para el uso responsable de la IA.

Durante su primer año, la Comisión estará coordinada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Al inaugurar la reunión, el Cardenal Michael Czerny identificó cuatro elementos que, en su opinión, definen el momento actual: la velocidad sin precedentes del desarrollo de la inteligencia artificial, sus profundas implicaciones para la dignidad humana, el diálogo cada vez más constructivo entre la Iglesia y el sector tecnológico, y la influencia de la encíclica Magnifica Humanitas en la reflexión ética contemporánea.

El debate reflejó la convicción de que la inteligencia artificial no puede considerarse simplemente una innovación técnica. Si bien los participantes reconocieron su enorme potencial en campos que van desde la investigación científica hasta la educación y la salud, también subrayaron que la tecnología plantea complejas cuestiones éticas, sociales, culturales y ambientales que requieren un discernimiento cuidadoso.

En lugar de partir de cero, la Comisión se basa en varios años de trabajo del Vaticano sobre este tema. Los participantes recordaron la conferencia internacional sobre ética de la IA y el Llamamiento de Roma a favor de la ética de la IA, lanzado en 2020, que instaba a gobiernos, empresas tecnológicas e instituciones académicas a promover una inteligencia artificial que respetara los derechos humanos fundamentales. También hicieron referencia al Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz de 2024, que examinó la relación entre inteligencia artificial, justicia y paz, argumentando que el progreso tecnológico debe estar siempre subordinado al desarrollo integral de la persona humana.

Durante la reunión, surgió un amplio consenso respecto a la doble misión de la Comisión. Internamente, coordinará el intercambio de información y fomentará la reflexión sobre el uso práctico de la IA en todas las instituciones vaticanas. Externamente, aspira a convertirse en un referente para las numerosas iniciativas eclesiales, académicas y científicas que exploran las dimensiones éticas de la inteligencia artificial.

El diálogo será fundamental para esta misión. La Comisión se propone mantener un contacto estrecho con universidades, investigadores, empresas tecnológicas y conferencias episcopales de todo el mundo, reconociendo que la contribución de la Iglesia al debate depende tanto de escuchar como de enseñar. Los participantes también sugirieron la creación de un sitio web específico que sirva como plataforma central para compartir proyectos, investigaciones y recursos relacionados con la IA.

El trabajo de la Comisión se desarrollará gradualmente. Entre sus primeras prioridades se encuentran la elaboración de un inventario exhaustivo de las iniciativas relacionadas con la IA que ya están en marcha en la Santa Sede, la recopilación de información sobre las principales preocupaciones identificadas por las distintas instituciones vaticanas y la redacción de directrices para el uso responsable de la inteligencia artificial en todas las oficinas vaticanas.

Estos objetivos prácticos reflejan una visión más amplia que se ha vuelto cada vez más característica del compromiso de la Santa Sede con las tecnologías emergentes. En lugar de abordar la innovación con entusiasmo acrítico o con una desconfianza generalizada, el Vaticano busca evaluar el progreso tecnológico desde la perspectiva de la doctrina social católica, preguntándose si las nuevas herramientas realmente sirven a la persona humana, fortalecen el bien común y protegen la dignidad de cada individuo.

Esta perspectiva es particularmente significativa porque la Iglesia no pretende competir con las empresas tecnológicas en el desarrollo de la inteligencia artificial: busca influir en el marco moral dentro del cual evolucionan estos poderosos sistemas. El Vaticano sostiene que la reflexión ética no puede ser un añadido, sino que debe acompañar a la innovación desde sus primeras etapas.

La Comisión Interdicasterial tiene previsto reunirse nuevamente a mediados de julio. Si bien aún se encuentra en su fase formativa, su creación indica que la Santa Sede pretende desempeñar un papel activo en uno de los debates clave del siglo XXI: garantizar que la inteligencia artificial siga siendo un servidor de la humanidad y no su amo.

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Valentina di Giorgio

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