(ZENIT Noticias / Roma, 02.07.2026).- Quince años después de que la Santa Sede creara su organismo de control financiero para combatir la actividad financiera ilícita, el Papa León XIV ha aprobado una reforma integral diseñada para reforzar el compromiso del Vaticano con la transparencia, la credibilidad regulatoria y la cooperación internacional.
La reforma introduce un nuevo Estatuto y, por primera vez, un Reglamento Interno para la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), la institución responsable de supervisar el sistema financiero del Vaticano y controlar el cumplimiento de las normas internacionales en materia de prevención del blanqueo de capitales, financiación del terrorismo y supervisión prudencial.
Lejos de representar una ruptura con reformas anteriores, la nueva legislación se basa en un proceso que se ha desarrollado durante más de una década. Durante ese período, la Santa Sede y la Ciudad del Vaticano han modernizado progresivamente su legislación financiera en respuesta a la evolución de las exigencias internacionales, buscando fortalecer la confianza entre los reguladores e instituciones financieras extranjeras, al tiempo que salvaguardan la integridad de las operaciones financieras del Vaticano.
Esta última reforma se produce en un contexto en el que las normas globales son cada vez más exigentes. Organismos internacionales como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el Grupo Egmont de Unidades de Inteligencia Financiera y la Unión Europea han actualizado significativamente sus expectativas regulatorias para las autoridades de inteligencia financiera en los últimos años. El marco jurídico revisado del Vaticano incorpora estos avances, incluyendo disposiciones alineadas con la Sexta Directiva de la Unión Europea contra el Blanqueo de Capitales, que se prevé incorporar a la legislación vaticana, y el Estatuto revisado del Grupo Egmont, adoptado en noviembre de 2025.
Al alinear sus estructuras internas con estos estándares reconocidos internacionalmente, la Santa Sede busca preservar su posición como socio creíble en la lucha global contra la delincuencia financiera, incluyendo el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva.
Uno de los objetivos centrales de la reforma es reforzar la independencia operativa de la ASIF. Las normas internacionales enfatizan que las autoridades de supervisión e inteligencia financiera deben poder realizar investigaciones y ejercer control sin injerencias externas indebidas. Por lo tanto, el nuevo Estatuto del Vaticano fortalece la autonomía institucional de la Autoridad, al tiempo que establece un sistema de rendición de cuentas más claro.
En el marco del nuevo acuerdo, ASIF rendirá cuentas directamente al Consejo para la Economía, de conformidad con la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium. El Consejo recibirá el informe anual de la Autoridad, aprobará sus estados financieros y podrá solicitar informes periódicos sobre sus actividades. Este acuerdo busca equilibrar dos principios complementarios: la independencia operativa para las decisiones técnicas y la rendición de cuentas institucional en la gestión de las responsabilidades públicas.
La reforma también reconfigura la gobernanza de la Autoridad. El modelo de liderazgo anterior, centrado en un Presidente y un Consejo de Gobierno, ha sido sustituido por una estructura ejecutiva simplificada compuesta por un Director y un Subdirector, con el apoyo de un grupo de Consultores expertos. Según el nuevo Estatuto, esta organización simplificada tiene como objetivo agilizar la toma de decisiones, clarificar las responsabilidades institucionales y fortalecer el diálogo con los organismos de supervisión externos, manteniendo al mismo tiempo el alto nivel de especialización técnica requerido en la supervisión financiera.
Internamente, el trabajo de la ASIF seguirá organizándose en torno a sus tres principales áreas de responsabilidad: supervisión y regulación en materia de lucha contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas; inteligencia financiera; y supervisión prudencial de las entidades financieras. La creación de un nuevo cargo de Jefe de Asuntos Jurídicos introduce un nivel adicional de coordinación jurídica destinado a garantizar la coherencia en todas las áreas de actividad de la Autoridad.
La reforma también amplía la protección de los usuarios de los servicios financieros del Vaticano. Las facultades de arbitraje de ASIF, anteriormente limitadas a disputas relacionadas con sistemas de pago, se extenderán ahora a toda la gama de servicios financieros ofrecidos por el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido comúnmente como el Banco Vaticano. Esta jurisdicción más amplia busca proporcionar un mecanismo más integral para la resolución de disputas y fortalecer la confianza en las instituciones financieras del Vaticano.
Si bien las reformas financieras del Vaticano a menudo han atraído la atención debido a controversias pasadas, las medidas actuales reflejan una estrategia institucional a largo plazo, más que una respuesta a un evento aislado. Desde la creación de ASIF hace quince años, la Santa Sede ha revisado constantemente su legislación, fortalecido los mecanismos de supervisión y ampliado la cooperación con organismos reguladores internacionales, con el fin de garantizar que su sistema financiero cumpla con las mismas expectativas de transparencia e integridad que se aplican a otras jurisdicciones.
Para el Papa León XIV, la reforma representa una de las primeras iniciativas institucionales de su pontificado en el ámbito de la gobernanza financiera. Señala la continuidad con el compromiso constante de la Santa Sede con los estándares internacionales, al tiempo que subraya que la transparencia financiera no es meramente un requisito técnico, sino un elemento esencial de una administración responsable.
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