Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo

Vaticano publica las orientaciones para el camino de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad con miras a 2028

Cuatro etapas —Hacer memoria, Interpretar, Orientar, Celebrar— acompañarán a las Iglesias locales, las Conferencias Episcopales y las agrupaciones continentales hasta la Asamblea eclesial de octubre de 2028 en el Vaticano. Dos documentos al final de cada asamblea. Una pregunta común que orienta todo el proceso.

Share this Entry

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 23.05.2026).- Para apoyar la fase de implementación del Sínodo, la Secretaría General del Sínodo publicó el  documento: Hacia las Asambleas 2027-2028: etapas, criterios, instrumentos con vistas a las Asambleas de  2027-2028. El texto precisa el calendario, la metodología y los criterios con los que las Iglesias locales de  todo el mundo, sus agrupaciones nacionales y continentales, están llamadas a compartir los frutos del  camino iniciado tras el Documento final del Sínodo 2021-2024, hasta la celebración de la Asamblea eclesial  de octubre de 2028.

Las cuatro etapas del camino 

El camino, que conducirá a la celebración de una asamblea en cada etapa, se articula en cuatro momentos  progresivos, marcados por verbos clave que ponen de relieve su finalidad eclesial y espiritual:

  • Hacer memoria primer semestre de 2027. Asambleas de evaluación en las Diócesis y Eparquías,  llamadas a releer la experiencia de implementación del Documento final a través de un relato narrativo  y una carta a las otras Iglesias.
  • Interpretar segundo semestre de 2027. Asambleas de las Conferencias Episcopales (nacionales o  regionales), que elaborarán un informe teológico-pastoral y una carta a las demás Iglesias locales.
  • Orientar primer cuadrimestre de 2028. Asambleas continentales, de las que surgirá un informe  prospectivo capaz de identificar prioridades y orientaciones compartidas.
  • Celebrar octubre de 2028. Asamblea eclesial de la Iglesia toda, en el Vaticano, junto con el Santo  Padre: el camino recorrido se reconducirá a la unidad y se entregará al discernimiento de toda la Iglesia.

En todos los niveles, la Asamblea no constituye el momento final del proceso, sino un momento de  celebración, de evaluación, de síntesis y, sobre todo, de relanzamiento de la conversión sinodal de la Iglesia.

Una pregunta común  

Lo que custodia la unidad del proceso es una pregunta común, que cada etapa está invitada a desarrollar en  su propio contexto:

A la luz del camino recorrido tras la conclusión del Sínodo 2021-2024, y con vistas a ofrecer sus frutos  como un don a las demás Iglesias y al Santo Padre: ¿qué rostro concreto de Iglesia sinodal misionera y  qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en su comunidad? 

Los frutos de cada etapa: el intercambio de dones entre las Iglesias

El documento precisa que no se trata de repetir la consulta del Sínodo, ni de añadir tareas adicionales a la  vida de las comunidades, sino de releer lo ya vivido, reconocer sus frutos y dificultades, y poner a  disposición la experiencia madurada en una lógica de intercambio de dones entre las Iglesias.

Las dos primeras Asambleas (las de nivel local y nacional) elaboran dos textos complementarios: un  documento de relectura —el relato narrativo para las diócesis y eparquías, el informe teológico-pastoral  para las Conferencias Episcopales— y una carta a las demás Iglesias locales, redactada durante la propia  Asamblea. Esta última es el instrumento concreto del intercambio de dones: cada comunidad ofrece lo que  ha madurado y se dispone a acoger lo que las otras Iglesias le ofrecen. Las Asambleas continentales, por su  parte, elaborarán un informe de perspectiva que servirá para la elaboración del Instrumentum laboris (documento de trabajo) de la Asamblea eclesial de 2028.

Todos los materiales se transmitirán a la Secretaría General del Sínodo según un calendario preciso: hasta  el 30 de junio de 2027 para la etapa diocesana y eparquial, hasta el 31 de diciembre de 2027 para la de  las Conferencias Episcopales, hasta el 30 de abril de 2028 para la etapa continental, en preparación de la  Asamblea eclesial de octubre de 2028.

Las palabras del Cardenal Grech 

«Lo que proponemos a las Iglesias locales —afirma el Cardenal Mario Grech, Secretario General del  Sínodo— no es una tarea adicional, sino un tiempo de discernimiento compartido y de acción de gracias,  en el que releer juntos lo que el Espíritu está haciendo crecer en la Iglesia y reconocer los pasos que estamos  llamados a dar. Las Asambleas no son, de hecho, una consulta sociológica ni un proceso deliberativo, ni  tampoco una verificación técnica, sino más bien una profunda experiencia eclesial y espiritual de  discernimiento: un momento de síntesis y de relanzamiento del camino, para que el intercambio de dones  entre las Iglesias se convierta en una experiencia concreta y la sinodalidad se traduzca cada vez más en un  estilo ordinario de la vida eclesial al servicio de la misión».

Composición de las Asambleas, responsabilidad y metodología 

El documento subraya que la composición de las Asambleas debe ser coherente con su objetivo. En la  selección de los participantes se garantizará una atención adecuada a la relación entre hombres y mujeres y  entre las diferentes generaciones, a la diversidad cultural y eclesial —incluyendo a presbíteros, diáconos,  consagradas y consagrados, miembros de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades, fieles no  insertados en estructuras organizadas— y a la presencia de personas que viven situaciones de fragilidad o  marginación. Se prestará especial atención a la participación de los párrocos. Cuando sea oportuno, también  podrán participar representantes de otras Iglesias y Comunidades cristianas o de otras religiones. Es  esencial, en cambio, que las personas elegidas estén dispuestas a apoyar el proceso incluso más allá de 2028,  contribuyendo a garantizar su continuidad.

La responsabilidad del proceso recae en el obispo diocesano o eparquial para las Asambleas locales, en el  presidente de la Conferencia Episcopal para aquellas nacionales o regionales, y en los responsables de las  instancias continentales para ese nivel. Los equipos sinodales, activados en todos los niveles, se encargan  de su organización y coordinación.

En cuanto a la metodología, el documento invita a mantener la conversación en el Espíritu, ya  ampliamente difundida y utilizada, como referencia metodológica privilegiada.

Herramientas y acompañamiento 

El documento se inscribe en la fase de implementación del Sínodo, tercer momento del proceso delineado  por la constitución apostólica Episcopalis communio, tras la consulta al Pueblo de Dios (2021-2023) y la  fase de celebración, que culminó en las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de  los Obispos de octubre de 2023 y octubre de 2024. Inaugurada por el Papa Francisco con la entrega del  Documento final, esta fase fue confirmada y promovida por el Papa León XIV. El texto de hoy da forma  más concreta a lo ya anticipado en las Pistas para la fase de implementación del Sínodo (29 de junio de  2025).

Junto con el Documento final y las Pistas, también acompañan el proceso los Informes finales de los Grupos  de Estudio instituidos por el Papa Francisco tras la primera sesión de la Asamblea, publicados  progresivamente en el sitio web www.synod.va. La Secretaría General del Sínodo pondrá además a  disposición ulteriores materiales de trabajo adicionales y organizará encuentros formativos en línea para  apoyar a los responsables del proceso en las Iglesias locales.

Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.

 

Share this Entry

Redacción Zenit

Apoya ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

@media only screen and (max-width: 600px) { .printfriendly { display: none !important; } }