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Mons. Carlos Aguiar, durante su intervención © Zenit

Mons. Carlos Aguiar, durante su intervención © Zenit

Card. Aguiar: “La Iglesia, ante este cambio de época, necesita replantearse su forma de actuar”

Briefing del Sínodo en la Oficina de Prensa

(ZENIT – 10 oct. 2018).- El Cardenal Carlos Aguiar, Arzobispo primado de México, ha sido elegido como miembro para la redacción del documento final del Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, en representación del continente americano.

El prelado –padre sinodal por nombramiento pontificio– ha intervenido este mediodía, del miércoles, 10 de octubre de 2018, en el briefing informativo sobre el Sínodo, celebrado en la Oficina de Prensa de la Sala Sede.

Junto a Mons. Carlos Aguiar, también han ofrecido sus impresiones sobre el Sínodo Mons. Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo y miembro por nominación pontificia, y la auditora Briana Regina Santiago, de los Estados Unidos de América.

Hace unos días, Zenit ofreció el testimonio de la joven de Texas, primera en intervenir en esta XV Asamblea Ordinaria General del Sínodo de los Obispos.

Cambio de época

El Cardenal Aguiar ha ofrecido su visión del contexto social e histórico que se celebra este Sínodo. Para ello, ha citado al filósofo español Ortega y Gasset, quien decía que “toda generación juvenil tiene de ordinario el gran esfuerzo para adaptarse a la cultura en la que le toca vivir”.

“Para eso sirve mucho que exista una cultura estable –ha señalado el Arzobispo de México– donde el consenso de valores se explicita en una conducta social. De manera que si tú te portas mal o no te adecuas a una conducta social, todos intervienen (vecinos, familia, escuela) para decirte ‘andas mal’, corrígete, lee esto, aquello… En cambio hoy estamos viviendo un cambio de época. Es decir, ya no hay ese consenso de valores y ya no hay una conducta social aceptada por todos, sino contrapuesta, fracturada”.

A quienes más afecta esta “conducta social fraturada” es a los adolescentes y jóvenes, señala el Card. Carlos Aguiar, porque “son los que tienen la gran confusión de saber que cosas les van a ayudar y que cosas les van a dañar”.

“Por eso es que tenemos esta situación de camino para ayudar a quienes más se ven afectados por este cambio de época que los grandes especialistas han dicho que se ha venido a dar a partir de 1992 con el desarrollo de las tecnologías de comunicación”, ha comentado.

Replantear la forma de actuar

“La Iglesia, como toda institución, ante un cambio de época como el que vivimos, necesita replantearse su forma de actuar”, ha aclarado el Cardenal Carlos Aguiar.

Tal como indicó el Papa en el año 2015, al cumplir 50 años el Sínodo, que el Concilio Vaticano II “ya había señalado el camino, esa colegialidad”, ha citado Mons. Aguiar.

“Necesitamos poner en común la visión que tenemos como Iglesia en los distintos continentes donde está ella, para ver las distintas fenomenologías de lo que está sucediendo y poder encontrar las ayudas solidarias para salir de esos problemas”.

“Este es el camino sinodal –ha indicado– este es un esfuerzo que estamos haciendo hoy al reunirnos aquí y a volver cada uno de nosotros a nuestras países y a nuestras diócesis, transmitiéndolo a los demás para que esa visión de conjunto pueda ayudaros a ayudar a quienes más lo necesitan, en particular, a adolescentes y jóvenes”.

Mente, manos y corazón

“El ser humano tiene una capacidad muy grande. Tiene mente, corazón y brazos”, ha ilustrado Mons. Aguiar, recordando las palabras del Papa Francisco. “Necesitamos ponerlas en juego (mente, corazón y brazos) en el campo educativo. Y necesitamos unos de otros, nadie puede salir solo”.

Por ello, en el camino sinodal –ha explicado–la Iglesia quiere “darnos la mano”, aunque estemos en las distintas partes, ayudados por las tecnologías de comunicación que tenemos.

“La Iglesia –ha continuado el Arzobispo primado de México– estamos descubriendo que lo que hacemos, sobre todo en el campo de ayuda al pobre, al necesitado, al migrante, al secuestrado, al forzado, a tipos de esclavitudes nuevas, por la droga, por las adicciones, etc” puede ayudar a los jóvenes a “despertar su conciencia para descubrir qué es lo que le ha dañado, qué es lo que daña nuestra sociedad, y poner entonces su mente, su corazón y sus manos para buscar el bien”.

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