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Carta del visitador apostólico del “Regnum Christi” a los miembros consagrados

El arzobispo Ricardo Blázquez

VALLADOLID, miércoles 10 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos la carta del visitador apostólico del “Regnum Christi”, el arzobispo Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, dirigida a los miembros consagrados de este movimiento apostólico, surgido en el seno de la congregación de los Legionarios de Cristo.

 

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Valladolid, 9 de noviembre de 2010

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Saludo a todos con respeto y afecto. Al tiempo que doy gracias a Dios por vuestra vida consagrada, os encomiendo a Su gracia en la situación presente que atravesáis marcada particularmente por el sufrimiento y las pruebas, por el discernimiento y la purificación, por la renovación y la esperanza. Os manifiesto mi cercanía y disponibilidad a prestaros la ayuda posible cumpliendo el encargo que se me ha confiado. Pido por vosotros a Dios Padre de misericordia y me encomiendo a vuestras oraciones. En la Iglesia nunca estamos solos; y la compañía de los hermanos en la fe se muestra especialmente en las situaciones delicadas.

Por la carta que os ha dirigido el Delegado Pontificio, S.E. Monseñor Velasio de Paolis, con fecha 19 de octubre de 2010, sabéis que he recibido el encargo de Visitador Apostólico para los miembros consagrados del Movimiento Regnum Christi. Agradezco sinceramente la confianza que el Santo Padre me manifiesta con la encomienda que me asigna; por mi parte, procuraré cumplir fielmente la tarea confiada.

En la misma carta se escribe que la “visita será actuada bajo la responsabilidad del Delegado Pontificio y en coordinación con su responsabilidad sobre toda la Legión de Cristo y el movimiento Regnum Christi”. Para recibir sus orientaciones he visitado en Roma el pasado día 16 al Delegado Pontificio. Estaré en contacto permanente con él.

El Visitador Apostólico “tiene la misión fundamental de encontrarse con personas, recoger informaciones para tener un cuadro de la situación real y ofrecer a la Autoridad competente sugerencias y propuestas” en orden a resolver las situaciones que deban ser cambiadas. Una vez concluida la Visita entregaré D. m. al Delegado Pontificio el informe redactado teniendo en cuenta lo que se me haya comunicado y yo pueda apreciar en conciencia. Os pido, desde este momento, que me ayudéis con vuestra comunicación a prestaros el servicio que se espera de la Visita Apostólica.

En una reunión, tenida en Valladolid el día 2 de noviembre, con las Asistentes del Director General y de los Directores Territoriales para las consagradas, hemos tratado ampliamente sobre la Visita Apostólica y hemos concretado algunas cuestiones. El día 5 de noviembre tuve en Madrid una reunión semejante con el Asistente del Director General para los consagrados. Deseo que la Visita termine antes del día 30 de junio de 2011 para poder yo entregar el informe dentro del plazo de tiempo disponible.

Visitaré D. m. vuestras casas, donde estaré a disposición de escuchar las comunicaciones y de recibir los escritos que queráis entregarme. También tendremos la oportunidad de entrevistarnos quienes deseen visitarme en el lugar que resulte más conveniente. Por mi parte, estoy a vuestra disposición. Todos podréis hablar personalmente o entregar vuestros escritos al Visitador Apostólico.

Os invito a vivir estos meses como tiempo providencial de Dios. Debe ser un tiempo caracterizado especialmente por la esperanza cristiana, que implica oración, reflexión, penitencia y conversión, paciencia, trabajo para leer de nuevo, personalmente o en comunidad, los documentos de la Iglesia sobre la Vida Consagrada. ¡Que sea una espera activa y serena!

El Hermano Rafael, trapense del monasterio de Venta de Baños (Palencia), canonizado hace poco, solía decir con sabiduría evangélica: “Nuestra ciencia consiste en saber esperar”. Sus palabras no nos invitan a un aguardar pasivo sino a una esperanza laboriosa. Las prisas no son buenas consejeras; dediquemos el tiempo razonable a cada tramo del camino.

Desde que tuve conocimiento del encargo de Visitador Apostólico os he recordado particularmente ante el Señor. Deposito el trabajo en el regazo de la Virgen María, Madre de Dios y nuestra Madre, Madre de misericordia y esperanza nuestra.

Os saludo cordialmente en el Señor.

Mons. Ricardo Blázquez
Arzobispo de Valladolid

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