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El Papa promueve una nueva visión de la economía moderna

Sin orientación al bien común, no hay paz ni progreso, afirma 

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 15 de junio de 2009 (ZENIT.org).- La economía de mercado es una vía de progreso sólo si está orientada al bien común, afirmó el Papa este sábado. 

Benedicto XVI apuntó posibles déficits del sistema del libre mercado al recibir en audiencia a miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice

En su discurso, el Santo Padre invitó a repensar los modelos económicos predominantes.  

“La crisis financiera que ha afectado a los países industrializados, a los países emergentes y a los que están en desarrollo, muestra de manera evidente cómo hay que repensar ciertos paradigmas económico financieros que han sido predominantes en los últimos años”, dijo. 

La Fundación Centesimus Annus fue fundada por el Papa Juan Pablo II en 1993 como una fundación de laicos que ayuda a promover la doctrina social de la Iglesia en los sectores profesionales y de negocios. 

La fundación celebró el viernes pasado en Roma su reunión internacional anual. 

El Papa elogió que la Fundación haya analizado en su reunión la “interdependencia entre instituciones, sociedad y mercado” basándose la encíclica Centesimus Annus de Juan Pablo II.  

Benedicto XVI la citó al afirmar que “la economía de mercado, entendida como sistema económico que reconoce la función fundamental y positiva de la empresa, el mercado, la propiedad privada y la consiguiente responsabilidad de los medios de producción, así como la libre creatividad humana en el ámbito económico, sólo puede reconocerse como vía de progreso económico y civil si está orientada al bien común”. 

El Papa añadió, citando a su predecesor, que esa visión debe estar acompañada por la idea de que la libertad en el sector económico debe encuadrarse en un “sólido contexto jurídico que la disponga al servicio de la libertad humana en su totalidad”. 

Una libertad responsable, añadió, cuyo núcleo es “ético y religioso”.  

También recordó que la encíclica del año 1991 afirma oportunamente que “así como la persona se realiza a sí misma plenamente en la entrega libre de sí misma, también la propiedad se justifica moralmente en la creación, en el momento y del modo adecuados, de oportunidades de trabajo y de crecimiento humano para todos”, añade. 

En este contexto, Benedicto XVI destacó su esperanza en que la Fundación Centesimus Annus sea capaz de “elaborar una visión de la economía moderna respetuosa con las necesidades y los derechos de los débiles”.

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