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Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá © JMJ Panamá 2019

Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá © JMJ Panamá 2019

ENTREVISTA EXCLUSIVA: El arzobispo Ulloa habla sobre la visita del Papa a Panamá

“Dios permite que se realicen grandes obras desde la pequeñez de sus hijos”

(ZENIT – 23 enero 2019).- Hoy el Papa Francisco llega a Panamá por primera vez, con motivo de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en la nación centroamericana, del 22 al 27 de enero de 2019, según anunció el Pontífice el 31 de julio de 2016 en Cracovia, Polonia, donde se celebró la última JMJ. El Santo Padre participará en varios eventos de la JMJ y visitará un centro de detención juvenil.

En esta amplia entrevista, el Arzobispo de Panamá cuenta qué distingue a esta JMJ, a su país, y de qué manera esta será la primera “Jornada Mariana”, la figura de la Virgen en un continente “donde la fe llegó de la mano de la Virgen María”. También discute cuáles han sido los desafíos, el encuentro global para los indígenas, antes de la JMJ, y cuál es la situación de los jóvenes en su país y región. Zenit brindará a sus lectores más información sobre la JMJ desde suelo panameño.

Aquí está la entrevista exclusiva de ZENIT con el arzobispo de la ciudad de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta:

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ZENIT: La JMJ, con 34 años de historia, ya se ha realizado en diferentes partes del mundo, ¿cuáles serán las características de la JMJ en Panamá? ¿Qué distingue a Panamá?

Arzobispo Ulloa: Esta JMJ ha sido muy particular y especial, primero que la candidatura fue apoyada por todos los obispos de la región centroamericana; lo que ha hecho que por primera vez, se realicen los días en las diócesis en dos países –Panamá y Costa Rica- había la posibilidad que participara Nicaragua, pero por la situación del país no fue posible.

Por otro lado, esta es la Jornada de las periferias, así lo ha querido el Papa Francisco, darle la oportunidad a muchos jóvenes que no podrían participar por la pobreza y exclusión que sufre.

Es la primera Jornada Mundial de la Juventud mariana, la figura de la Virgen en un continente donde la fe llegó de la mano de la Virgen María.

También ha sido un hecho histórico que se hayan realizado previo a la JMJ el Encuentro Mundial de Indígenas y un Foro JMJ Afrodescendiente, sectores que viven y experimentan la exclusión y la discriminación, pero que tienen propuestas concretas para enfrentar su problemática.

Igualmente se realizan 12 catequesis de formación entorno al magisterio del Papa Francisco, en la figura de María como joven que dijo sí al proyecto de Dios, a pesar de los riesgos que esto significa; la ecología desde la visión de la Encíclica del Papa Laudato Si’.

Una Jornada donde diversas comunidades de fe se han unido para apoyar y acoger a peregrinos de una manera muy integral y pública.

Y es una Jornada organizada y liderada por los propios jóvenes, donde han sido los protagonistas que les ha permitido fortalecer su liderazgo y profesionalismo.

Todo esto es una gran bendición para la Iglesia.

ZENIT: Panamá es un país muy pequeño. La JMJ será el evento más concurrido de la historia del país. ¿Cuáles fueron los desafíos más complejos y difíciles de la organización?

Arzobispo Ulloa: Cierto, Panamá es un país pequeño, pero durante su historia el  Señor ha permitido que pueda lograr metas impensables: la recuperación del Canal de Panamá que estaba en manos de una potencia mundial, el tener grandes proezas en el deporte, como llegar al  mundial de fútbol.

Dios sobrepasa la lógica humana, permite que desde la pequeñez de sus hijos, se puedan hacer grandes obras. El Papa Francisco, el Vicario de Cristo, ha querido que la Jornada saliera hacia las periferias. Esto es un ejemplo. Después de la JMJ en Panamá, ningún país podrá decir que no puede hacer un evento como este. Recordemos que Dios no elige a los capacitados sino que capacita a los que elige para una misión. Todos tenemos la fuerza que viene de Dios y nos impulsa a emprender grandes proyectos.

Quizá uno de los mayores retos ha sido la parte logística, porque se trata de un evento inédito en la región centroamericana. Pensar y organizar el ingreso de más de 150 mil personas en unas fechas determinadas no ha sido fácil. Sin embargo, el pueblo panameño, asumió este proyecto así como toda la región centroamericana. Un ejemplo es el establecimiento de un acuerdo migratorio para que los peregrinos pudiesen para más rápidamente guardado la seguridad en las fronteras; y también a través de la generosidad de cientos de familias que han abierto las puertas de sus casas para acoger a los peregrinos.

ZENIT: Cuáles serán, según las previsiones, las cifras de la JMJ de Panamá? ¿Cuántas personas y cuántos países?

Arzobispo Ulloa: Esperamos que participen en la JMJ Panamá 2019 entre 150 y 200 mil peregrinos inscritos, provenientes de más de 150 países del mundo, representantes de los 5 continentes; a estos debemos sumar más de 25 mil voluntarios.

ZENIT: ¿Cómo describiría en pocas palabras la situación de la Iglesia en Panamá? ¿Y sus jóvenes?

Arzobispo Ulloa: La Iglesia en Panamá es una Iglesia joven, apenas con 506 años, es la primera diócesis en tierra firme del continente americano, bajo la advocación de Santa María la Antigua, en el año 1513. Es una Iglesia en la que el laico tiene una amplia participación, asumiendo más profundamente ser esa Iglesia en salida.

Es una Iglesia con una profunda devoción a la Virgen, pero cristocéntrica, porque las fiestas entorno a Jesucristo tienen una fuerza que convoca a todo el país.

Su principal desafío es abrir mayores espacios de participación y toda de decisiones de la juventud. Es decir fortalecer el liderazgo juvenil, desde su diversidad étnica, cultural, especialmente quienes están en el continente digital.

La situación de los jóvenes no es fácil, pues se enfrentan a grandes retos que, en no pocas ocasiones les dificultan acceder a una educación de calidad, a trabajos y viviendas dignas que les permitan formar verdaderas familias cristianas. Sin embargo, insisto, no pierden la esperanza y luchan por salir adelante y por ser coherentes con su fe, por dar testimonio de vida cristiana. Hoy, como se concluyó en el último sínodo sobre la juventud, tenemos la responsabilidad de acompañarles, pero muy especialmente de escucharles en sus necesidades.

ZENIT: ¿Cuáles son los recuerdos más vivos del viaje de San Juan Pablo II a Panamá en 1983?

Arzobispo Ulloa: Tuve el honor de poder servir en el altar cuando era seminarista en esa gran misa. Fue una experiencia extraordinaria para mi vocación poder tener de cerca al ahora Santo Juan Pablo II. Su enseñanza más fuerte fue que en un país la empresa más importante es la familia.

ZENIT: ¿Qué mensajes fuertes esperáis del Papa Francisco, y sobre qué temas en particular, tanto religiosos como sociales?

Arzobispo Ulloa: Esperamos un mensaje de esperanza del Papa Francisco, que nos fortalezca el camino de fe, especialmente en un continente y en un mundo donde necesitamos romper con la corrupción, la pobreza, la indiferencia, la trata humana, y esto solo es posible en este momento de la historia de la mano de la juventud. Así lo ha precisado el Papa Francisco. Otro tema muy sensible es el ecológico, donde el centro sea la persona humana y el bien común. Los migrantes también es un desafío para la Iglesia y los pueblos de la región que esperamos abordar.

Y especialmente esperamos que después del Sínodo de los Obispos sobre la juventud, el Papa Francisco nos de pistas de su exhortación post sinodal.

ZENIT: ¿Cómo nace la idea de tener una Jornada dedicada a todos los jóvenes indígenas del mundo, ligado a la JMJ?

Arzobispo Ulloa: Esta es una Jornada de las periferias, para llegar a todos los ambientes sin exclusión de nadie y también hay que considerar que en este continente americano si vamos a hablar de pobreza, exclusión y discriminación esto tiene el rostro indígena y negro.

Era vital que se dieran estos espacios, por eso se llevó un Foro JMJ Afrodescendientes con líderes juveniles que han presentado sus propuestas ante el desafío que enfrentan tomando en cuenta sus raíces culturales y étnicas;  y los indígenas se reunieron en el Encuentro Mundial de la Juventud Indígena, donde también presentan su propuesta manteniendo su cultura e identidad.

ZENIT: ¿Qué espera que sea lo más destacado de esta JMJ y de esta visita a Panamá?

Arzobispo Ulloa: Esperamos que se creen los espacios necesarios para la participación y toma de decisiones de nuestros jóvenes, queremos fortalecer su liderazgo por eso estamos asumiendo en la región el Docat que es la formación en la doctrina social de la Iglesia.

Nuestra juventud está en capacidad de asumir el compromiso de transformar las realidades que han deshumanizado a la sociedad de hoy, tiene la capacidad de lograr sus metas con creatividad.

El Santo Padre ha querido dedicar esta jornada a María, y con ello, también al papel de la mujer en nuestra sociedad y muy especialmente en nuestro continente y en la Iglesia. Que como Ella, tengamos todos la fortaleza de responder afirmativamente al llamado de Dios, al llamado de la Iglesia.

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