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Misa en la capilla de Santa Marta © L´Osservatore Romano

Misa en la capilla de Santa Marta © L´Osservatore Romano

Santa Marta: “Ensuciarse las manos” para anunciar el Reino de Dios

El Papa ha reflexionado sobre el pasaje evangélico de San Lucas

(ZENIT – 31 Oct. 2017).- “Ay de aquellos que predican el Reino de Dios con la ilusión de no ensuciarse las manos”, ha observado el Papa Francisco esta mañana en Santa Marta.

Homilía del Papa Francisco en la Misa celebrada esta mañana, 31 de octubre de 2017,en la capilla de la Casa de Santa Marta, inspirándose en el episodio evangélico de San Lucas en el que Jesús compara el Reino de Dios con el granito de mostaza y la levadura.

Francisco ha exhortado a “ensuciarse las manos”: Es verdad que si se echa la semilla, se la pierde, y que si se mezcla la levadura, “me ensucio las manos”, porque “siempre hay alguna pérdida al sembrar el Reino de Dios”.

El Santo Padre afirmó que el granito de mostaza y la levadura son elementos pequeños, y sin embargo, “tienen dentro un poder” que los hace crecer. Así sucede con el Reino de Dios: su poder viene desde dentro.

Asimismo, el Papa reflexionó a partir de la Carta de San Pablo a los Romanos, propuesta en la Primera Lectura, que pone de manifiesto las tensiones existentes en la vida: sufrimiento que –como dijo el Papa– “no son comparables a la gloria que nos espera”.

De manera –continuó Francisco– que se trata “de una tensión entre sufrimiento y gloria”. Y en estas tensiones hay “una expectativa ardiente” hacia una “revelación grandiosa del Reino de Dios”. Una expectativa que no es sólo nuestra, sino también de la creación, sometida a la caducidad “como nosotros” y “tendente hacia la revelación de los hijos de Dios”. A la vez que la fuerza interna que “nos conduce con esperanza hacia la plenitud del Reino de Dios”, es la del Espíritu Santo.

“Es precisamente la esperanza la que nos lleva a la plenitud. La esperanza de salir de esta cárcel, de esta limitación, de esta esclavitud, de esta corrupción, y llegar a la gloria: un camino de esperanza. Y la esperanza es un don del Espíritu. Es precisamente el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y conduce a esto: a una cosa grandiosa, a una liberación, a una gran gloria. Por esta razón Jesús dice: ‘Dentro de la semilla de mostaza, de aquel grano pequeñísimo, hay una fuerza que desencadena un crecimiento inimaginable’”.

El Papa, como de costumbre hace, ha invitado a hacerse algunas preguntas, en este caso, ha animado a los presentes a “interrogarnos, hoy, si creemos que allí, en la esperanza, está el Espíritu Santo con quien hablar”.

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