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Don Pietro Pappagallo @ Giuseppe Volpe, 1970

Don Pietro Pappagallo @ Giuseppe Volpe, 1970

Yad Vashem: Un sacerdote de Roma declarado ‘Justo entre las Naciones’

Un ejemplo para hoy, dice su familia

(ZENIT – 18 julio 2018).- Don Pietro Pappagallo, sacerdote de Roma que figura entre las 335 víctimas de la masacre nazi en las Fosas Ardeatinas del 24 de marzo de 1944, fue declarado “Justo entre las Naciones” por el Memorial  de Yad Vashem en Jerusalén, indica la comunidad judía de Roma (Giacomo Kahn).

Era originario de Terlizzi, en la provincia de Bari, en el Adriático, y su diócesis de origen, Molfetta, repercute también la nueva que acaba de ser comunicada a la familia de Don Pedro, que vio en él un ejemplo para hoy.

Nació en 1888, quinto de ocho hijos. Su padre era sastre y su madre ama de casa. Después de ser ordenado sacerdote en 1915, había ejercido su ministerio en las Pouilles  y en Calabria. Don Pietro luego se mudó a Roma en 1925 para ponerse al servicio de los más desfavorecidos. Fue nombrado tres años después vicario en Santa María la Mayor. Durante la ocupación nazi, socorrió a todos los que llamaron a su puerta y les dio salvoconductos para atravesar las líneas hacia el sur: judíos, aliados, resistentes. Denunciado por un espía que había fingido que necesite ayuda, Gino Crescentini, Don Pietro fue detenido por la SS el 29 de enero de 1944 en Roma, en su casa de Via Urbana, cerca de Santa María la Mayor.

Un atentado en Via Rasella en Roma mató a 33 soldados alemanes el 23 de marzo de 1944 y otro al día siguiente. En represalia, el ocupante dijo que tomaría como rehenes, diez veces más civiles, comenzando con los prisioneros de Roma, y con ​​una redada en el gueto de Roma – un adolescente de 15 años, fue detenido – pidiendo a los autores del atentado de denunciarse a sí mismos. Pasado el tiempo, los condujeron al lugar de su ejecución: una carrera a las puertas de Roma, los Fosas Ardeatinas. Don Pietro iba a ser ejecutado, como sus compañeros, con una bala en la cabeza, cuando levantó los brazos al cielo, rezó y dio la absolución a todos los rehenes, informó un sobreviviente. Él tenía 55 años.

Los autores de la masacre, Herbert Kappler, Erich Priebke y Karl Hass serán condenados a cadena perpetua y mueren en su casa: Kappler, que escapó a los 70 años en 1978, Priebke a 91 años en 2004 y Hass a los 100 años, en 2013, ambos bajo arresto domiciliario.

En el año 2000, el santo Papa Juan Pablo II lo nombró entre los “Mártires del siglo XX”, durante una celebración ecuménica en el Coliseo.

El sacerdote italiano aparece como Aldo Fabrizi en la película de Roberto Rossellini “Rome città aperta” (“Roma ciudad abierta”).

Testimonios decisivos

En el sitio web de la diócesis de Molfetta, Renato Brucoli indica dos testimonios fueron decisivos, que salieron en la prensa justo después de la liberación de Roma, es decir, sólo unos meses después de los acontecimientos.

En diciembre de 1944, Ada Alessandrini de la resistencia católica, señaló en la revista Mercurio que había ayudado a salvar la vida de una niña judía alemana gracias al falso documento emitido por Don Pietro, con el que logró mantener a la niña alejada. de Roma

El periodista resistente Oscar Cageggi, amigo de celda de Don Pietro en la prisión – y funesto lugar de torturas de la Via Tasso, cerca de San Juan de Letrán –  cuenta por su parte, el 29 de junio de 1944, en una entrevista concedida a Il Quotidiano d’Igino Giordani, la preocupación del sacerdote de Terlizzi “por sus protegidos judíos” cuyo nombre figuraba peligrosamente en las notas “que poseía Don Pietro” y que fueron inmediatamente destruidas gracias a la complicidad de Oscar Cageggi.

Estos testimonios provienen de personas que, durante los eventos de la Resistencia, “asumieron sus responsabilidades” y que dieron estas declaraciones contemporáneas e incontestables, al juicio de la comisión especial de Yad Vashem, subraya el investigador.

Para Don Pietro, la ceremonia probablemente tendrá lugar en otoño en Terlizzi, dice la diócesis de Molfetta.

Un ejemplo para hoy

Ante la noticia del reconocimiento de don Pietro como  “Justo” el sobrino del sacerdote, Giuseppe Pappagallo, dijo: “Vivo los tiempos actuales como tiempos de oscuridad”, y agregó: “Parecería que los valores para los cuales el tío Pietro se desvivió – la solidaridad, la hospitalidad, la fraternidad, la justicia, la libertad – que deberían ser universalmente reconocidas, hoy están puestas en discusión, mientras que nuestro tío nos enseñó que deben ser afirmados con valentía, incluso en las situaciones más difíciles. Me gustaría que se constituyera en torno a su figura un sentimiento de comunidad hoy lamentablemente se ve comprometido por continuas oposiciones”.

Nicla Pappagallo también está “orgullosa de Don Pietro, no solo como residente de Terlizzi, sino como ciudadana del mundo”. Y agrega: “Es un consuelo para mí pensar en las acciones concretas del tío Pietro, hoy donde luchamos para mantener los crucifijos en las aulas sin preocuparnos por las personas crucificadas por la indiferencia en el mar o en otro lugar”, informa la misma fuente.

Bartali, Perlasca, los “justos” en Italia

La atribución del título de “Justo” se da a una persona que socorrió a Judios durante el Holocausto, arriesgando su propia vida, comporta la inscripción del nombre de “Justo” sobre el muro de Yad Vashem y la concesión de una medalla y un pergamino del Estado de Israel a los padres del “Justo” a través del embajador en Italia. Don Pietro se unió a ilustres italianos como Gino Bartali el campeón ciclista, que decía “entrenarse” entre Roma y Florencia, y ocultando verdaderos-falsos papeles en la silla de su bicicleta y cuya fama internacional le hizo pasar los controles de la Ocupación sin problemas. Entre ellos también, Giorgio Perlasca, que salvó a los judíos de Hungría. Funcionario y hombre de negocios italiano, se encontró en problemas después del armisticio entre Italia y los aliados el 8 de septiembre de 1943. Se refugió en la Embajada de España, donde obtuvo la ciudadanía española y un pasaporte ficticio, convirtiéndose en “Jorge Perlasca” y entró al servicio del diplomático Ángel Sanz Briz que trató de salvar Judios. Pero por no reconocer el régimen húngaro pronazi dejó Budapest en noviembre de 1944: Perlasca se presenta como el sustituto del cónsul escribiendo él mismo su nominación gracias a los tampones y papeles con membrete a los cuales tenía acceso. Se estima que salvó a unos 5.000 judíos húngaros. Además disuade al Ministro del Interior, Gabor Vajna, de incendiar el gueto de Budapest, donde había más de 60.000 judíos. Los supervivientes han tenido dificultades de encontrarle para honrar su memoria: ¡ellos creían que era español!

En total, 400 italianos fueron declarados “Justos”.

© Traducción ZENIT, Raquel Anillo

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