* * *
¡Queridos hermanos y hermanas!
La solemnidad de Pentecostés nos invita a volver a los orígenes de la Iglesia, que, como afirma el Concilio Vaticano II, «se manifestó por la efusión del Espíritu Santo» («Lumen gentium», 2). En Pentecostés, la Iglesia se manifestó una, santa, católica y apostólica; se manifestó misionera, con el don de hablar todas las lenguas del mundo, pues a todos los pueblos les está destinada la Buena Nueva del amor de Dios. El Espíritu «con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige y enriquece con todos sus frutos a la Iglesia, a la que guía hacía toda verdad y unifica en comunión y ministerio» (ibídem, 4).
Entre las realidades suscitadas por el Espíritu en la Iglesia están los movimientos y las comunidades eclesiales, con los que ayer tuve la alegría de reunirme en esta Plaza, en un gran encuentro mundial. Toda la Iglesia, como le gustaba decir al Papa Juan Pablo II, es un único y gran movimiento, animado por el Espíritu Santo, un río que atraviesa la historia para regarla con la gracia de Dios y hacer que sea fecunda de vida, de bondad, de belleza, de justicia y de paz.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit. El Santo Padre saludó a continuación a los peregrinos en siete idiomas. Estas fueron sus palabras en español] Saludo con afecto a los fieles de lengua española, exhortando a todos a invocar los dones del Espíritu Santo, que santifica la Iglesia, para robustecer la fe, vivificar la esperanza e iluminar el camino que lleva a renovar la faz de la tierra. ¡Feliz Pentecostés!
[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana] ZS06060411
CZESTOCHOWA, viernes, 26 mayo 2006 (ZENIT.org).- Al visitar el santuario nacional polaco de Jasna Góra, en Czestochowa, Benedicto XVI exhortó este viernes en la tarde a ayudar a la humanidad a descubrir la fe anunciando que «Dios es amor».
Al celebrar una multitudinaria misa en la Plaza Pilsudski de Varsovia
VARSOVIA, viernes, 26 mayo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI este viernes durante la celebración eucarística en la Plaza Pilsudski de Varsovia.