CIUDAD DEL VATICANO, 14 dic 2000 (ZENIT.org).- Juan Pablo II no recibe a Joerg Haider, recibe al gobernador de Carintia (Austria). Así de claro ha sido Joaquín Navarro-Valls, quien ha publicado una declaración en vísperas de la visita a Roma del polémico líder del Partido Liberal austríaco (FPOE).

Haider, hará entrega oficial a Juan Pablo II, el próximo 16 de diciembre en Roma del árbol de Navidad que en este año ha sido regalado precisamente por el Estado federado austríaco del que es presidente.

Navarro-Valls explica que el Vaticano nunca ha invitado explícitamente a Haider. La visita del presidente de la Carintia había sido acordada el 3 de diciembre de 1997, con el entonces gobernador del Estado, Christoff Zernatto. Mientras tanto, sin embargo, Haider ha llegado al poder en Carintia y, por tanto, según lo establecido, a él le corresponde hacer entrega del árbol de Navidad.

«Como ha sucedido en ocasiones anteriores --explica el portavoz vaticano--, la delegación de Carintia, una región de religiosidad profunda, será recibida durante la mañana por el Santo Padre».

Joerg Haider se ha hecho famoso por sus declaraciones xenófobas y, en el pasado, antisemitas. Tras las últimas elecciones austríacas, logró formar gobierno con el Partido Popular del canciller Wolfgang Schüssel, motivo por el cual la Unión Europea impuso sanciones a Austria, que ahora están siendo levantadas.

Navarro-Valls explica, además, que no se trata de un encuentro del Papa con Haider, sino de una simple audiencia de protocolo. «Como es sabido, las audiencias pontificias no se asemejan a los habituales encuentros entre Jefes de Estado o personalidades políticas --dice--. Se rigen únicamente por criterios pastorales. Esto da a los romanos pontífices la completa libertad de recordar a sus interlocutores el respeto de los valores humanos y cristianos, según una línea de conducta caracterizada por un diálogo constructivo y fecundo».

En pocas palabras, el obispo de Roma podría recordar a Haider las verdades de la doctrina social de la Iglesia.

Ayer, el portavoz vaticano aclaró en declaraciones retomadas por el segundo canal de la televisión pública italiana, que el Papa ha recibido en estos 22 años de pontificado a hombres como Fidel Castro, y no por eso nadie pensará que es comunista.

Ha sido el mismo Haider quien ha querido agudizar la polémica. Ayer declaró que Italia es un país demasiado liberal en políticas de inmigración (echándose encima a la opinión pública y provocando una reacción sumamente acertada del presidente de esa República, Carlo A. Ciampi) y afirmó que la Iglesia tiene políticas en esta materia cercanas a las suyas.

Joaquín Navarro-Valls ha respondido hoy en un encuentro con los periodistas, asegurando que estas afirmaciones del político austríaco son una «simplificación» y no «son correctas».

La tradición de colocar un árbol de Navidad en la plaza de San Pedro del Vaticano fue inaugurada por Juan Pablo II, en su primer año de pontificado. Numeroso países del centro y el norte de Europa han querido ofrecer un abeto al Papa como signo de cariño. En ocasiones precedentes, entregaba al pontífice este presente el presidente del país o de la región que hace el regalo. El año pasado lo hizo Vaclav Havel en nombre de la República Checa.