120 mil jóvenes católicos peregrinan por «un México mejor»

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El encuentro en la Montaña de Cristo Rey supera las previsiones

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CIUDAD DE MÉXICO, 28 ene 2001 (ZENIT.org).- Unos 120 mil jóvenes católicos de México se reunieron ayer en la Montaña de Cristo Rey para rezar por la paz y el progreso en los valores de su país.

Se trata de un encuentro que tiene lugar todos los años. En el cerro del Cubilete, en el que resonó el grito «¡Viva Cristo Rey!» que pronunciaron los mártires de la persecución religiosa vivida en México especialmente en la década de los años veinte, volvió a escucharse esta «voz de libertad», como explicaron los organizadores del encuentro.

Con el lema, por un «México mejor», la XVIII Peregrinación Nacional Juvenil a la Montaña de Cristo Rey ha superado las expectativas de participantes (había al menos 20 mil más de los previstos). Tiene lugar por primera vez tras la elección del presidente Vicente Fox, quien en su campaña electoral propuso un «decálogo» para superar la marginación de la vida pública y la educación que todavía hoy experimentan los creyentes en el segundo país católico más grande del planeta.

«El decálogo no es propiamente el que agota y expresa en su totalidad las implicaciones del derecho humano a la libertad religiosa, que es a lo que debemos abocarnos y trabajar juntos», expresó monseñor José Guadalupe Martín Rábago, vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en una rueda de prensa que precedió el encuentro al comentar las promesas electorales de Fox.

El prelado reveló que en los encuentros que los obispos han mantenido con Fox no tuvieron la oportunidad de afrontar con él, después de su victoria, el tema de este «decálogo», que proponía entre otras cosas la posibilidad de que la Iglesia tenga sus propios medios de comunicación.

El obispo explicó que los momentos posteriores a la victoria del primer presidente, que después de más de 70 años no procede de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no eran los más propicios para el argumento.

«Era preciso colaborar todos para avanzar de una manera sólida en la transición a la democracia –añadió–. Haber llegado con la preocupación de que se cumpliera el decálogo hubiera dado la impresión de que más que buscar el fortalecimiento de la democracia en México, nos interesaba algún tipo de privilegio y ventaja». Y concluyó: «no era la idea».

Antes del comienzo de la caminata en ascenso hasta el punto desde donde gobiernos del PRI protagonizaron la persecución contra los católicos hace ochenta años, el gobernador de Guanajuato y sucesor en el cargo de Fox, Juan Carlos Romero Hicks, alabó el entusiasmo y la devoción de los jóvenes.

El gobernador, que en sus años de juventud participaba en esta marcha, afirmó «que se necesita una afirmación de valores para una patria mejor».

Los jóvenes emprendieron el trayecto sobre el empedrado, algunos entre cánticos otros rezando el Rosario.

Participaron en la peregrinación convoyes provenientes de todos los Estados de la República, en particular se vieron autobuses de Chihuahua, Mérida, Zacatecas, Oaxaca, Aguascalientes, Guadalajara, Puebla, Estado de México y la capital.

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ZENIT Staff

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