Vuelve la tensión a las Molucas

Tres cristianos asesinados y dos heridos graves

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AMBON, 14 mayo 2001 (ZENIT.org).- Vuelve la tensión en Ambon, capital del archipiélago indonesio de las Molucas. El balance, por el momento, es de tres cristianos asesinados y dos heridos graves.

La agencia misionera Misna informa que en estos días, durante un encuentro religioso celebrado en la mezquita Al-Fatah, uno de los líderes islámicos acusó a los cristianos de haber disparado contra una embarcación musulmana que en la tarde del 10 de mayo pasado se dirigía hacia la costa oriental de la isla, causando tres muertos.

El orador solicitó que las fuerzas de seguridad arrestaran a los culpables en 48 horas. De lo contrario, amenazó con una represalia sangrienta contra las personas de su misma religión. Asimismo confirmó que no es posible llegar a una reconciliación con los «cristianos infieles».

Durante el encuentro, algunos de los presentes leyeron un documento en el que se atribuye la responsabilidad del conflicto de las Molucas a los «cristianos independentistas», que desde inicios de 1999 habrían «asesinado a musulmanes y quemado casas y aldeas» para «abrir camino a la República de las Molucas del Sur».

Durante la ceremonia se habló también de la reciente introducción de la «sharia», la ley islámica, en Ambón, afirmando que sus preceptos, entre los que se encuentra la lapidación que ya se llegó a aplicar hace algunos meses) no están en contradicción con la ley nacional indonesia, que garantiza la libertad de culto.

La amenaza no se hizo esperar. El Centro de Crisis de la diócesis católica de Ambon informa que una barca en la que viajaban cristianos de la isla fueron atacados con armas de fuego por otro barco. Tres personas murieron y otras dos quedaron gravemente heridas. Poco después llegó otra lancha, que volvió a atacar la embarcación cristiana, lanzando granadas.

Desde que estalló el conflicto entre etnias y fieles de diferentes religiones en las Molucas, el Centro de Crisis de Ambon calcula que han muerto unas ocho mil personas. Los refugiados que han tenido que abandonar la isla serían medio millón.

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ZENIT Staff

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