¿Suprimir el día de la madre?

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Una decisión adoptada por algunas escuelas

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ROMA (Redacción central), 19 mayo 2001 (ZENIT.org).- La hostilidad de algunos elementos de la cultura moderna hacia la familia se pone de relieve en el hecho de que un centro escolar neoyorquino ha prohibido la celebración del Día de la Madre, al parecer a petición de parejas de varones homosexuales que temían que sus chicos se sintieran marginados.

En la edición on-line del «National Review» del 8 de mayo, Jonah Goldberg, un ex alumno de la citada escuela judía «Rodeph Sholom», hacía referencia a una circular escrita por Cindi Samson, directora del departamento de primaria del centro. «Las familias en nuestra sociedad son ahora diferentes y variadas. Nuestra escuela tiene diferentes formas de familia y tenemos que garantizar el bienestar emocional de todos los niños de nuestra escuela», explicaba Samson.

Goldberg aclara en su artículo que «Rodeph Sholom» es un colegio liberal y de alto nivel económico, en el que la matrícula para preescolar cuesta 15.000 dólares y en el que los padres pertenecen a una élite de judíos liberales del Upper West Side de Manhattan. ¿Qué ha sucedido con el mandato del Antiguo Testamento que dice: «Honra a tu padre y a tu madre»?, se pregunta Goldberg.

Otro artículo, publicado por el «National Review» comentando el asunto, firmado por Stanley Kurtz, indica que una vez que los matrimonios homosexuales son una realidad, «cada vez más y más fundamentos de nuestro mundo que damos por descontado serán cuestionados: monogamia, la verdadera existencia del matrimonio como estado privilegiado y, por supuesto, las diferencias entre madres y padres».

Sencillamente no es posible crear una completa equivalencia entre la homosexualidad y la heterosexualidad sin minar a la familia, concluye Kurtz.

Los niños necesitan a sus padres

La importancia de la vida familiar ha sido apoyada por estudios recientes. Algunos analistas indican en sus conclusiones que los niños que están más tiempo en guarderías tienen tres veces más probabilidades de manifestar problemas de conducta en preescolar que quienes han sido atendidos por su madres, informaba el «New York Times» del 19 de abril.

El estudio ha analizado los casos de más de 1.100 niños de diez ciudades estadounidenses en diversos tipos de instalaciones, desde el cuidado con familiares y niñeras hasta preescolar y guarderías.

En los estudios se concluye que hay una relación directa entre el tiempo pasado en las guarderías y las conductas agresivas, desafiantes o desobedientes. Además, dos de ellos llevan a los estudiosos a declarar al «Times» que las conclusiones fueron válidas sin tener en cuenta el tipo o cualidad del cuidado, el sexo del niño, la situación socioeconómica de la familia, o si son las madres mismas las que se ocupan de la atención.

Jay Belsky, uno de los principales investigadores del estudio, dijo que los niños que pasan más de 30 horas a la semana en una guardería «son mucho más exigentes, más insumisos y más agresivos». «Tienen altas puntuaciones en cosas como meterse en pendencias, actos de crueldad, intimidaciones, mezquindades, así como hablar demasiado o exigencias que deben ser satisfechas inmediatamente».

El informe ha suscitado un debate en el que algunos cuestionan la validez de las conclusiones y otros sugieren que las guarderías de gran calidad podrían resolver algunos problemas. Según el «Times», unos 13 millones de preescolares son confiados al cuidado de otras personas que no son los padres en Estados Unidos. Cerca del 30% de los niños estadounidenses asisten a guarderías.

La importancia de la vida familiar

En una nota más positiva, un estudio británico ha demostrado que las parejas casadas son más felices que los solteros. Según «The Telegraph» del 4 de marzo, en contraste con la idea de que la mayoría de los adultos sin pareja disfrutan de un tipo de vida despreocupado, dominado por las relaciones y los romances, la mayoría de los solteros llevan un estilo de vida en el que ir de copas, salir juntos y el entretenimiento ocupan una pequeña parte.

Este es especialmente el caso cuando se hacen mayores, con uno de cada cuatro solteros de mediana edad –quienes tienen 35 años o más–, que admite no haber tenido una relación en los últimos cinco años.

El informe, de Emma Besborde, se basaba en un estudio de 1.175 solteros y casi 2.000 parejas. Aunque los solteros no tengan que hacer frente a las presiones de criar y educar a los hijos pequeños, la investigación concluye que son menos felices que las parejas con responsabilidades familiares.

Sólo el 49% de los solteros maduros dijo que se sentía más feliz que cinco años antes, frente al 61% de las parejas. Aproximadamente uno de cada tres dijo que era menos feliz, frente al 18% de sus coetáneos que viven en pareja.

Los solteros más jóvenes tenían también menos probabilidades de decir que eran más felices que hace cinco años, aunque la diferencia es menos marcada. Emma Besbrode comentaba: «Hay un modo de pensar en que el matrimonio y las relaciones se presentan como estresantes, sobre todo por la exigencia de crear una familia, y se piensa que los solteros disfrutan de una vida mejor. Pero este estudio no respalda tal idea».

La vida familiar era también defendida en un artículo publicado el 25 de marzo en el diario británico «The Observer». Los autores, Bob Rowthorn y Paul Ormerod, son descritos como «un ex comunista y ex concejal laborista radical» que han roto con sus raíces de la revolución de los años sesenta para liderar ahora la idea de que el matrimonio es el mejor modo de formar una familia.

Subrayaron que, durante las tres últimas décadas, los escépticos sobre el matrimonio han tenido mayor influencia política e intelectual. Para estos escépticos, la estructura familiar es sencillamente un aspecto más de «la elección del estilo de vida» y el matrimonio no supone un estado especial

Sin embargo, el artículo afirma que «está claro ahora que los niños que crecen en una familia estable, con padre y madre, lo hacen mejor que en otros tipos de familias. Esto es verdad para casi todos los indicadores usados para medir el desarrollo personal». En cada medición del aprendizaje y de la situación emocional, los niños que viven con sus padres, unidos en matrimonio, generalmente tienen mejores resultados que otros chicos, observan.

Y, en lo que se refiere a los padres, Rowthorn y Ormerod afirman que, de media, los casados están físicamente más sanos y tienen menos mortalidad que los solteros, los que cohabitan o quienes están separados o divorciados. Esto no se debe sólo a que tienen vidas más regulares y seguras y se dedican menos al abuso de substancias nocivas u otras actividades dañinas, sino que también sufren menos ansiedad, depresión y otros problemas mentales. Las conclusiones del estudio valen para uno y otro sexo.

En cuanto a violencia o abusos, la violencia grave en parejas casadas es poco común, mientras que la violencia de cualquier tipo es mucho menos frecuente que entre las parejas que cohabitan. Y para los niños, los casos de violencia física o sexual son mucho menos frecuentes en el caso de niños que viven con sus padres biológicos casados que en otros tipos de familias.

El artículo explica que los niños corren más riesgos en familias formadas en segundos matrimonios. Y en cuanto a las uniones informales es bien conocido que son más inestables ya que muchas de ellas no implican un compromiso de por vida y se reservan siempre la opción de la ruptura.

La evidencia científica en favor del matrimonio como institución es ahora evidente, concluye el artículo. «No puede haber duda de que, en general, el matrimonio es superior a otros tipos de familia».
Lamentablemente, parece que estas noticias no han entrado en algunos sectores de Nueva York. La cancelación del Dí
a de la Madre en una escuela es por supuesto asunto de poca importancia en sí mismo, pero es de todos modos indicativo de las posturas existentes en círculos liberales e intelectuales.

Muchos de los problemas sociales actuales pueden derivar de la ruptura de la vida familiar, y ni los programas gubernamentales de ayuda social ni la educación políticamente correcta pueden sustituir a la familia. La defensa de la familia es importante porque es unos de los pilares básicos de la sociedad.

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ZENIT Staff

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