Celebración de los 10 años del fin de la clandestinidad católica en Rusia

¿Deshielo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa?

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MOSCÚ, 31 mayo 2001 (ZENIT.org).- El arzobispo católico de Moscú, Tadeusz Kondrusiewicz, ofreció el martes pasado una rueda de prensa para sacar las conclusiones de la celebración de los diez años del final de la clandestinidad de la Iglesia católica latina en Rusia que culminó el pasado domingo en la capital rusa.

Obviamente buena parte de su intervención fue dedicada al tema de la próxima visita de Juan Pablo II a Ucrania y a la posible, aunque por el momento «congelada», visita a Moscú.

El presidente de la Conferencia Episcopal Católica rusa explicó una vez más que el viaje Papal a tierras ucranianas será «pastoral» y no «político».

Ante la objeción de sectores ortodoxos, que consideran que los católicos en Ucrania son relativamente poco numerosos, el administrador apostólico de los católicos de rito latino de Rusia europea septentrional observó que «el Papa ha realizado ya casi 100 peregrinaciones a diferentes países de todo el mundo. Va a los lugares en los que están sus fieles y ha estado en países en los que hay menos católicos que en Ucrania».

Kondrusiewicz confirmó que durante la visita del pontífice a Kiev no habrá un encuentro oficial con el arzobispo metropolitano Vladimir, jefe de la Iglesia ortodoxa en Ucrania, obediente al patriarcado de Moscú, pero no excluyó un encuentro informal durante la recepción que tendrá lugar en el palacio del presidente ucraniano Leonid Kuchma.

Refiriéndose a la situación de los católicos en Rusia, el arzobispo católico de Moscú rechazó las acusaciones de «proselitismo», observando que «nosotros estamos aquí para atender a quienes tienen raíces católicas y quieren seguir siendo católicos».

Al mismo tiempo deploró los obstáculos que ponen las autoridades rusas a la actividad de la Iglesia católica: por ejemplo, se siguen negando visados a algunos sacerdotes extranjeros, y por el momento tan sólo dos órdenes religiosas han podido registrarse oficialmente, los franciscanos y los jesuitas.

Con motivo de estas celebraciones de la década de libertad para la Iglesia católica rusa, Juan Pablo II envió como su legado al «ministro» de Asuntos Exteriores del Vaticano, el arzobispo Jean-Louis Tauran.

Durante su estancia del secretario vaticano para las Relaciones con los Estados (este es su cargo oficial), fue recibido por Eugeni Gusarov, viceministro de Asuntos Exteriores. En un comunicado de prensa que publicó al final del encuentro el Ministerio ruso, los dos representantes constataron la «consonancia» de la posición de Moscú y de Roma sobre los «problemas fundamentales del mundo contemporáneo».

En la eucaristía del domingo, culmen de las celebraciones de la Iglesia católica, monseñor Tauran recordó que en Moscú «la comunidad católica vive junto a la Iglesia ortodoxa rusa» y que el «diálogo apostólico no es ni propaganda ni proselitismo», sino más bien un mensaje de reconciliación.

Las señales que en este sentido proceden del Patriarcado de Moscú son contrastantes. Hace unos días, mientras se encontraba en Baku, capital de Azerbaiyán, el patriarca Alejo II dijo que la visita del Papa a Kiev y a Lvov «hará todavía más tensas las relaciones entre los representantes de las orientaciones religiosas en Ucrania».

Añadió que durante la permanencia del Papa en ese país «no tendrá lugar ningún encuentro de ningún nivel con obispos y clero de la Iglesia ortodoxa ucrania», refiriéndose a la que obedece a Moscú, pues la Iglesia ortodoxa en el país está dividida en varios cismas.

Sin embargo, no faltan señales positivas de diálogo. Una ocasión importante ha sido la conferencia organizada en Moscú por el Comité cristiano interconfesional ruso. La conferencia fue presidida en representación católica por el arzobispo Kondrusiewicz, en representación ortodoxa por el arzobispo metropolitano Kiril, jefe de la Oficina de Asuntos Exteriores del patriarcado de Moscú, considerado como el «número dos» después de Alejo II, y en representación protestante por el pastor bautista Pjotr Kovalcik.

Enviaron un mensaje a la conferencia tanto Juan Pablo II como Alejo II. Los dos textos han sido publicados por el semanario católico ruso «Svet Evangelija».

El Papa escribe: «Me es grato tener noticia de una iniciativa que tiende al desarrollo de la colaboración entre las Iglesias y comunidades eclesiales de la Comunidad de Estados Independientes y de los Países Bálticos».

Por su parte, el patriarca ortodoxo observa que la conferencia «testimonia el ardiente deseo de inducir a la juventud de las diferentes confesiones cristianas a seguir en las diferentes esferas de la vida asociativa los elevados ideales de la vida cristiana».

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ZENIT Staff

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