Los obispos analizan la política antiterrorista de la Unión Europea

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Declaración de la Comisión episcopal de la Comunidad Europea

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BRUSELAS, 23 noviembre 2001 (ZENIT.org).- La Comisión de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) ha felicitado a la Unión Europea por la nueva coordinación demostrada en la lucha contra el terrorismo, pero recuerda que ésta no debe violar los derechos fundamentales.

Esta apreciación se ha hecho pública al terminar este viernes la asamblea plenaria de dos días celebrada en Bruselas, en la que los obispos delegados de las conferencias episcopales de los estados miembros de la Unión Europea se encontraron con los máximos encargados de seguridad de la Comisión Europea,

Los obispos debatieron las implicaciones a largo plazo de los atentados terroristas del 11 de septiembre para la Unión Europea con Antonio Vitorino, comisario europeo de Justicia e Interior, el general Philippe Morillon, miembro del Parlamento Europeo, y Christoph Heusgen, director de la Unidad de Policía del Consejo de Ministros.

El principal tema del encuentro episcopal era, de hecho, «La Unión Europea y el desafío del terrorismo».

Los representantes de la Comisión Europea informaron a los prelados sobre las medidas que esta institución ha propuesto para combatir el terrorismo y que deberían ser aprobada por los ministros de Justicia e Interior de los países europeos los días 6 y 7 de diciembre.

En concreto, se ilustró cómo se ha llegado a una definición común de terrorismo y a la introducción de una única orden de detención válida para todo el territorio de la Unión Europea.

«La creación de un área europea de libertad, seguridad y justicia, en la que los derechos y libertades de todos estén protegidos es un avance altamente estimable –reconoce un comunicado final–. La COMECE subraya, sin embargo, que debe asegurarse el equilibrio entre la necesidad de seguridad y la protección de los derechos y libertades fundamentales».

La COMECE «está preocupada por el riesgo de que la legislación apresurada, en respuesta a la actual amenaza del terrorismo, pueda conducir a la erosión de tal protección y que inadvertidamente anime la discriminación contra algunos de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad, tales como los buscadores de asilo y los miembros de las minorías étnicas», sigue diciendo el documento

La COMECE da la bienvenida al rechazo de la Unión Europea a «cualquier simplificación que confunda los grupos de terroristas fanáticos con el mundo árabe y musulmán» y urge a la Comisión Europea y a la próxima presidencia española a implementar el llamamiento del Consejo Europeo de Ghent del 19 de octubre a «un diálogo de iguales entre nuestras civilizaciones, especialmente en el marco del proceso de Barcelona pero también por medio de una activa política de intercambio cultural».

Los obispos subrayan que un verdadero diálogo entre culturas y civilizaciones debe incluir un diálogo entre religiones. «El diálogo interreligioso es mucho más que la tolerancia religiosa. Es un serio compromiso, basado en el mutuo respeto y la autocomprensión», afirman los prelados al final de la reunión.

«Promoviendo este diálogo en la región Euromediterránea –añaden–, la UE debe dejar claros sus objetivos, los parámetros del diálogo y su elección de participantes».

En este espíritu, la COMECE tomó parte en la reunión de representantes religiosos en Toledo, antes de la conferencia de Barcelona de 1995, y afirma estar preparada para asistir a las instituciones de la UE en relanzar este elemento esencial del proceso de Barcelona.

La libertad y la independencia de que disfrutamos en Europa, dicen los obispos, «no son compartidas por mucha gente de otras partes del mundo y la ausencia de medios democráticos de expresión puede provocar extremismo fanático. La desigualdad material, indican, en un mundo en el que el 20% de la gente controla el 80% de la riqueza, puede ser también un campo abonado para el terrorismo».

Por este motivo, la COMECE pide a la UE que redoble sus esfuerzos para reducir la pobreza, promover la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley y ayudar a construir un orden global más justo.

Los obispos también urgen a la UE a asumir sus responsabilidades en aquellas áreas aparentemente olvidadas por los medios de comunicación, como Angola y Sudán, donde los conflictos de larga duración están siendo exacerbados por la explotación de los recursos naturales, a veces implicando a empresas con sede en la Unión Europea.

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ZENIT Staff

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