Guadalupe, unos seis millones de peregrinos en la fiesta de la Virgen

La fiesta de fe católica más grande del planeta

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CIUDAD DE MÉXICO, 12 diciembre 2001 (ZENIT.org).- Entre el 11 y el 12 de diciembre unos seis millones de personas visitaron la Basílica de Guadalupe para celebrar la fiesta de la Virgen del Tepeyac.

Cientos de miles de peregrinos se reunieron en la noche del martes y a primeras horas del miércoles en el santuario, situado en el norte de la capital mexicana, para cantarle, como es tradición, «Las Mañanitas» a la Virgen.

Muchos habían recorrido más de mil kilómetros en autobuses poco confortables llevando mantas, comida, agua, un estandarte o imagen de la Virgen. Algunos llegaban caminando.

Entre los fieles, se encontraba un grupo de indígenas tzotziles procedentes del estado de Chiapas. El guía de la comitiva era José Sántiz Pérez, de 43 años y originario de la comunidad Natipé Las Casas.
por la paz, por la justicia y por la reconciliación.

Era uno de los miles de peregrinos que desde el 1 de diciembre pasado recorrieron las carreteras, caminos y veredas de Chiapas para acudir al templo de la Virgen María, con el objetivo de dar gracias y rendirle culto a la «madre de los mexicanos».

El mundo del espectáculo también se reunió en torno a la Virgen a partir de la noche del 11 de diciembre. Artistas como Lucero, Ana Bárbara, Daniela Romo, María Elena Leal, Fernando de la Mora, María Victoria, Sol Moreno, Jorge Vargas, José Luis Duval y Queta Jiménez «La Prieta Linda», entre muchos otros, se dieron cita en la Basílica cantar a la «Reina de México».

El templo de Guadalupe fue levantado, según indica la tradición, por petición de la misma Virgen María al aparecerse al indígena Juan Diego, en 1531, dejándole como prenda la tilma impresa con su imagen. La actual Basílica fue erigida en 1709.

Movimientos sísmicos, sin embargo, deterioraron sus cimientos obligando a construir entre 1974 y 1976 el moderno templo, situado a un lado de la antigua.

Según confirmó este domingo el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, el próximo 20 de diciembre Juan Pablo II debería aprobar el decreto de reconocimiento oficial de un milagro atribuido al beato Juan Diego. Era el último requisito necesario para su canonización, que podría tener lugar el próximo año.

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ZENIT Staff

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