Balance de la acción de la Santa Sede en la ONU durante el año 2001

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Habla el «embajador» del Papa ante Naciones Unidas

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 enero 2002 (ZENIT.org).- El año 2001 ha visto a la Santa Sede en primera línea en varios debates y proyectos afrontados por la Santa Sede en las Naciones Unidas. No sólo ha sido el año de los atentados terroristas del 11 de septiembre, sino también el de los debates sobre la clonación humana, o sobre el racismo en la Conferencia de Durban (Sudáfrica).

En esta entrevista concedida a Radio Vaticano, el arzobispo Renato Martino, observador permanente del Vaticano ante la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, hace un balance de un año de trabajos decisivo para el escenario internacional.

–¿Cómo es el clima que se respira hoy en la sede las Naciones Unidas de Nueva York tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono?

–Monseñor Martino: La sede de la ONU se encuentra situada en el corazón de Nueva York, de modo que no es de extrañar que los acontecimientos del 11 de septiembre hayan tenido un efecto diría indeleble. Las repercusiones de los ataques contra el World Trade Center han provocado una sensación de incertidumbre que arropa a todos los que diariamente entran en el edificio de la ONU.

–Si hiciéramos un balance de la actividad de las Naciones Unidas en el año 2001, ¿cuáles son los resultados obtenidos que, según usted, tienen más posibilidades de tener efectos positivos y duraderos?

–Monseñor Martino: El programa de la ONU no puede concretarse de un año para otro. Quisiera en particular recordar el compromiso de los jefes de Estado y de Gobierno adoptado en la cumbre del año 2000 a favor de la reducción de la pobreza absoluta en un 50 por ciento para el año 2015. Durante este año pasado, ha sido objetivo de continuo compromiso por parte de los delegados. Esto es algo positivo; ahora bien, por desgracia a causa de los acontecimientos del 11 de septiembre y de la recesión actual ya se ha anunciado que el objetivo no podrá alcanzarse hasta el 2030.

–¿Cuáles son los temas más significativos afrontados por la ONU en los que está comprometida la Santa Sede?

–Monseñor Martino: Este año, la delegación de la Santa Sede ha tomado parte, como siempre ha hecho, en todos los campos de acción de la ONU. He intervenido oficialmente sobre varios puntos de la agenda que quisiera enumerar, pues son muy importantes: el desarraigo de la pobreza; la cooperación económica internacional; el desarrollo económico especialmente en África; el desarme; la protección de los refugiados; la valorización de las mujeres; la promoción de los derechos del niño; la protección de las personas ancianas y de los discapacitados; cuestiones referentes a los derechos humanos y en particular la libertad de religión; la condena de la clonación humana.

En particular, por lo que se refiere a la actividad de la Santa Sede, quisiera señalar el seminario que convocamos en las Naciones Unidas, el 5 de junio, sobre los niños soldado, acontecimiento muy importante que organizamos en colaboración con la Oficina del representante del secretario general de la ONU para los niños en situaciones de conflicto, Olara Otunno. En este seminario participaron ex niños soldado de Kosovo, Uganda, y Colombia, que ofrecieron el testimonio vivo y dramático de su experiencia. El señor Otunno aclaró que en todas las situaciones de conflicto que visita, lo primero que constata es el compromiso de la Iglesia católica, de los misioneros, sacerdotes, religiosos y laicos católicos que se comprometen para rescatar a estas víctimas de la guerra.

Entre los acontecimientos más importantes que celebrará la ONU en el año 2002, destacan la segunda Asamblea mundial sobre personas ancianas que se tendrá en primavera, en Madrid, y la sesión especial de la Asamblea general sobre los niños, que se celebrará en mayo en Nueva York. En agosto, por último, se celebrará en Johannesburg, Sudáfrica, la cumbre sobre el ambiente y el desarrollo sostenible para hacer un balance de la situación mundial diez años después de la Conferencia de Río de Janeiro.

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ZENIT Staff

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