El patriarca de Constantinopla da un histórico paso hacia la unidad con Roma

Celebra la liturgia en Ravenna; el lunes firmará una Declaración con el Papa

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 junio 2002 (ZENIT.org).- El camino hacia la unidad plena entre católicos y ortodoxos dio un importante paso este domingo, en la basílica bizantina de Ravenna, donde después de doce siglos volvió a celebrar la divina liturgia el patriarca ecuménico de Constantinopla.

Juan Pablo II, en su encuentro dominical con los peregrinos, aplaudió este gesto que consideró un aliento «para proseguir el camino hacia la unidad plena entre el Oriente y el Occidente cristianos».

Por primera vez, desde el cisma de 1054, el patriarca Bartolome I, «primus inter pares» entre las Iglesias ortodoxas, celebró la divina liturgia en la basílica de San Apolinar en Classe, erigida en el siglo VI para celebrar la sagrada liturgia de san Juan Crisóstomo.

Los mosaicos que embellecen las paredes del templo son considerados como una de las expresiones más grandiosas del arte bizantino.

En la homilía de la liturgia, Su Santidad Bartolomé I expresó profunda conmoción por este acontecimiento que consideró como el preanuncio de mejores relaciones entre la Iglesia católica y las ortodoxas.

El patriarca ecuménico no ocultó las dificultades que experimenta el diálogo teológico, pero invitó a confiar en Dios, que desea la unidad de todos sus hijos.

«Afirmando la verdad también nosotros dialogamos en el amor, rezamos y esperamos en el día magnífico y bendito por Dios, en el que se restaurará la comunión espiritual de nuestras Iglesias», aseguró el líder ortodoxo.

Ravenna ha sido escala del crucero que entre el 5 y el 10 de junio recorre el Mar Adriático, por iniciativa del mismo patriarca Bartolomé I, llevando abordo a exponentes religiosos de primer orden –entre otros los cardenales Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, y Roger Etchegaray, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz– para reflexionar sobre la salvaguardia del ambiente, en particular de las aguas.

Este lunes, los singulares viajeros del «Festos Palace» llegarán a Venecia, donde el patriarca ecuménico y Juan Pablo II firmarán la «Declaración de Venecia» sobre cuestiones ambientales, en una ceremonia que tendrá lugar de forma simultánea gracias a una conexión televisiva especial entre la ciudad de San Marcos y Roma.

Según explicó el Papa este domingo antes de rezar la oración mariana del «Angelus», la firma de este documento es un «ejemplo de esa unión de intenciones que precede a una renovada y plena comunión».

«Ravenna y Venecia nos interpelan con su misma historia y nos alientan a proseguir el camino hacia la unidad plena entre el Oriente y el Occidente cristianos», concluyó el pontífice hablando desde la ventana de su biblioteca.

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ZENIT Staff

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