LIMA, 31 mayo 2002 (ZENIT.org).- Tras conocerse la propuesta de la Reforma Constitucional y el Anteproyecto discutido en el Congreso de la República del Perú, la Conferencia Episcopal Peruana emitió un comunicado expresando su preocupación por la celeridad con la que se realiza esta labor, que no ha permitido recoger opiniones de los diversos sectores de la sociedad civil.

El comunicado indica que el proyecto de la reforma constitucional es «una gran oportunidad para consolidar las bases de un Estado bien estructurado», pero a la vez es «una gran responsabilidad porque se debe pensar en los intereses de la Patria y el bien común de todos los ciudadanos».

Publicamos el texto íntegro del comunicado emitido por la Conferencia Episcopal de Perú.


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La Conferencia Episcopal Peruana, ante la propuesta de una Reforma Constitucional y el Anteproyecto difundido, y sometido a la consulta pública, manifiesta:


1. Que un proyecto de Reforma de la Constitución significa una gran oportunidad para consolidar las bases de un Estado bien estructurado en sus instituciones fundamentales al servicio de la persona humana, razón suprema de todo Estado y de toda sociedad.

2. Significa asimismo una grave responsabilidad histórica para todos los peruanos y más específicamente para quienes hoy ejercen funciones legislativas y de gobierno, tareas y funciones que deben cumplir a conciencia pensando en su Patria y en el bien común de todos y de cada uno de sus conciudadanos.

3. Las crisis de todo orden que hemos padecido en los últimos tiempos y que en su raíz más profunda denotan una grave crisis ética y moral, reclaman una voluntad clara y decidida de regenerar moral e institucionalmente los cimientos de una auténtica sociedad democrática, justa y solidaria, donde todos nos sintamos como en la propia casa y donde la Constitución esté realmente al servicio de todos los hombres y mujeres del Perú.

4. En los contactos y diálogos, que la Comisión de Obispos encargada por el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana ha sostenido con los diferentes líderes políticos, representantes del Congreso y del Ejecutivo, apreciamos la mejor disposición y espíritu de colaboración en algunos temas específicos planteados por nosotros y que entrañan para los Pastores de la Iglesia una seria preocupación.

5. Nos preocupa el hecho de que se pretenda acelerar o festinar esta etapa tan importante de consultas, abierta a todos los sectores de la sociedad peruana sobre la Reforma Constitucional. Mucho más si se procede a la discusión del Anteproyecto en el seno de la Comisión y del propio Congreso en pleno, sin haber logrado un texto suficientemente coherente e integrado en todos sus capítulos y sin un Preámbulo que debiera centrar e inspirar todo el texto constitucional.

6. El Perú es tarea de todos , como lo hemos expresado los Obispos en otras ocasiones y circunstancias. La Constitución que se quiere reformar o actualizar deberá regir y fijar los cauces que nos hagan crecer como Nación comprometiéndonos en el desarrollo integral de nuestra Patria en los próximos largos años.

7. Por todo ello, consideramos deber nuestro, invitar a todos los actores y responsables del diseño y fundamentación del Anteproyecto de Reforma de la Constitución y a las Autoridades de Gobierno, a consolidar el trabajo realizado profundizando la reflexión necesaria con más calma y serenidad en la tarea que se han propuesto, para brindar al País, un texto constitucional que refleje el sentir de los peruanos y respete su rica tradición, su acervo cultural y sus valores humanos y cristianos permanentes.

Que el Señor de los Milagros nos ilumine en esta tarea y nos convoque a todos corresponsablemente a un compromiso ético e histórico por el Perú de ayer, de hoy y de mañana.

Lima, 29 de mayo de 2002


Los Obispos del Consejo Permanente de la
Conferencia Episcopal Peruana