Irlanda del Norte: Líderes cristianos piden el fin de la violencia callejera

Al final de un encuentro ecuménico celebrado en Armagh

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ARMAGH, 5 septiembre 2002 (ZENIT.org).- Los líderes de las principales comunidades cristianas de Irlanda del Norte han hecho un llamamiento para que se ponga fin a la violencia callejera que está teniendo lugar en las últimas semanas.

El llamamiento tuvo lugar al final de una reunión ecuménica celebrada este jueves en Armagh en la que participaron los jefes de las cuatro iglesias principales de Irlanda (el arzobispo católico de la ciudad Sean Brady; así como los doctores Russell Birney, de la Iglesia Presbiteriana de Irlanda; Robin Eames, de la Iglesia de Irlanda, y el reverendo Winston Graham, de la Iglesia Metodista de Irlanda).

«En nuestra reunión de hoy hemos discutido la grave y actual situación en el Norte de Irlanda y particularmente en Belfast –afirmaron al final en un comunicado conjunto–. Estamos profundamente preocupados por el inmenso miedo de la gente en áreas afectadas por la violencia callejera».

«Reconocemos los esfuerzos significantes de grupos e individuos que están trabajando a favor de la paz sobre el terreno en estas localidades. Deseamos alentar estos esfuerzos», añaden.

«Hacemos un llamamiento para que se ponga inmediatamente fin a la violencia callejera –exigen–. Creemos que un período de calma puede allanar el camino para una honesta y sincera comunicación entre las partes implicadas de cara a una paz duradera. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de edificar la paz».

«Hacemos un llamamiento a la gente para rezar y renovar nuestro compromiso para continuar rezando y trabajando por una paz duradera», concluye el comunicado conjunto.

Varias personas, entre ellas un bombero, resultaron heridas el 22 de agosto en la explosión de una granada artesanal lanzada contra un equipo de bomberos que intentaba extinguir un incendio en los barrios norte de Belfast, según indicaron fuentes policiales.

Los bomberos, que fueron llamados por dos incendios en casas situadas en el feudo unionista de Glenbryn, tuvieron que salir corriendo y abandonar dos camiones cuando dos granadas fueron lanzadas en su dirección y varios tiros de arma automática fueron disparos.

Los artificieros del Ejército británico también desactivaron varios artefactos explosivos, bombas «tubo» y granadas artesanales en este barrio, enclave frecuente de confrontación con los republicanos del barrio vecino de Ardoyne.

Episodios de este tipo se han verificado en las últimas semanas. Ese mismo día, el capitán de la selección de fútbol de Irlanda del Norte, Neil Lennon, jugador católico del Celtic de Glasgow, anunció su retirada de la selección nacional tras recibir amenazas de muerte.

Las amenazas contra el jugador fueron proferidas por teléfono a una redacción de Belfast por un hombre que afirmó representar a la Fuerza de Voluntarios Legitimistas (LVF), un grupúsculo unionista contrario al proceso de paz.

Miles de personas han muerto en los últimos 30 años en Irlanda del Norte debido al enfrentamiento entre las comunidades unionista y republicana en el Ulster.

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ZENIT Staff

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