Presidente del episcopado italiano contra la «guerra preventiva» en Irak

Pide «armas» de disuasión y control en el seno de la ONU

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ROMA, 16 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana se pronunció este lunes contra una «guerra preventiva» contra Irak, y abogó por otros instrumentos de disuasión y de estricto control, ejercidos en el seno de las Naciones Unidas.

El cardenal Camillo Ruini, al inaugurar la reunión del Consejo permanente del episcopado, explicó que una «guerra preventiva» contra Irak «tendría costes humanos inaceptables y gravísimos efectos desestabilizadores en todo Oriente Medio, y probablemente en todas las relaciones internacionales».

Ruini, que es también obispo vicario de Juan Pablo II para la diócesis de Roma, consideró que «sin duda es necesaria la vigilancia más atenta y rigorosa [de Irak] para prevenir el riesgo de nuevas y mayores tragedias [las del 11 de septiembre], cuyos desarrollos serían después muy difíciles de controlar».

«El arma de la disuasión, ejercida en el ámbito de la ONU, con la determinación más fuerte y con el sincero y solidario compromiso de todos los países de ejercer una influencia concreta, puede representar, también en esta situación difícil, una alternativa capaz de garantizar la seguridad y la paz», aseguró.

«Por su parte –reconoció–, evidentemente el Gobierno iraquí también tendrá que dar prueba de realismo y de disponibilidad para encontrar y respetar acuerdos».

Al hablar de Oriente Medio, el cardenal Ruini constató que el conflicto entre árabes e israelíes se ha hecho «crónico», «creando una especie de cansancio que lleva a infravalorar los efectos devastadores que tiene en la percepción de las poblaciones islámicas del mundo occidental».

El cardenal constató que la «amplísima red de solidaridad internacional que se había formado rápidamente tras el 11 de septiembre parece resquebrajada por crecientes desgarrones, ante todo en ese primer y tradicional punto de fuerza que es la relación entre Estados Unidos de América y Europa occidental».

«Los contrastes de origen económico o sobre temas de derecho internacional –afirmó– se suman a una divergencia sumamente peligrosa sobre la manera en que es posible garantizar la seguridad y combatir el terrorismo».

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ZENIT Staff

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