Congo-Brazzaville: Hallado muerto el misionero secuestrado hace seis meses

El padre Jean Guth, de la Congregación del Espíritu Santo, tenía 63 años

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BRAZZAVILLE, 29 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El padre Jean Guth, de 63 años, secuestrado el domingo de Pascua (31 de marzo), ha sido hallado muerto, agotado después de seis meses de prisión. El misionero del Espíritu Santo, de nacionalidad francesa, había sido secuestrado por la guerrilla «ninja» en la región de Pool (zona centro sur del país).

Al conocer la noticia, Juan Pablo II ha enviado un telegrama a monseñor Louis Portella, obispo de Kinkala, para comunicar su pésame por la muerte de este sacerdote que entregó treinta años de su vida al servicio de la Iglesia del Congo.

El padre Guth había desaparecido el 31 de marzo mientras intentaba volver desde Kindamba, donde había celebrado la Pascua, a la parroquia de Mayama, que había creado, distante 50 kilómetros. En el camino fue secuestrado por guerrilleros seguidores del ex primer ministro Bernard Kolelas.

Había celebrado la Navidad en Kindamba y todo había ido bien. Por ello pensó en regresar en Pascua, de acuerdo con sus hermanos de congregación y con el obispo, para celebrar la mayor fiesta cristiana, en una región afligida por los conflictos entre la guerrilla y el Gobierno. Pero su coche fue interceptado y secuestrado por la guerrilla «ninja».

La congregación indica, en un comunicado, que desde su secuestro no se tuvieron más noticias oficiales, aunque llegaron algunos detalles a través de los refugiados huidos de la zona. Tres testigos informaron que lo habían visto. Algunos indicaban que tenía un tendón del pié herido, no sabían si por bala o un corte. Parecía que casi no podía caminar. A pesar de ello, según decían los testigos, los «ninja», perseguidos por el Ejército, se desplazaban con frecuencia a pie llevando consigo al misionero.

Su secuestradores no intentaron nunca entrar en contacto con la congregación o con la Iglesia para pedir un rescate. Sus hermanos religiosos y los responsables de la Iglesia hicieron todo lo posible por encontrarlo. Sus gestiones ante las autoridades y personas conocidas no tuvieron ningún éxito.

El padre Jean, concluye la el mensaje enviado por su congregación religiosa «sirvió al Señor y al pueblo que amaba muy fielmente… incluso en las situaciones más difíciles; y precisamente durante su último recorrido pascual fue secuestrado y conducido a la muerte. Que el Señor le recompense ahora».

En su mensaje, Juan Pablo II invita a los católicos del Congo a «comprometerse cada día en el seguimiento de Cristo para rechazar la violencia y construir una paz duradera, basada en la justicia y el respeto de las personas».

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ZENIT Staff

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