Navidad, «anuncio» de salvación en las dificultades ordinarias; dice el Papa

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Por segunda vez, una parroquia romana le visita en el Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, 15 diciembre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II presentó el nacimiento de Jesús como «alegre anuncio» «ante las dificultades de la vida, las incertidumbres y miedos por el futuro», al reunirse este domingo en el Vaticano con los fieles de una parroquia de las afueras de Roma.

En una ceremonia íntima y sencilla, unas dos mil personas de la comunidad parroquial de San Juan Nepomuceno Neumann, situada en un barrio pobre, en buena parte familias jóvenes, se reunieron en la sala de las audiencias generales del Vaticano para participar en la misa celebrada por el pontífice.

Es la segunda vez que una parroquia de la ciudad eterna viene al Vaticano para visitar a su obispo. La parroquia de Santa Pudenciana, punto de referencia para los inmigrantes filipinos en Roma, fue la primera en comenzar esta práctica el 1 de diciembre.

Tras haber visitado más de 300 parroquias de la ciudad, y ante los problemas que ahora experimenta para caminar, Juan Pablo II invita ahora a los fieles de si diócesis a visitarle en su residencia.

«Alegraos siempre en el Señor –les dijo el Papa en la homilía a los parroquianos–. Ante las ineludibles dificultades de la vida, ante las incertidumbres y los miedos por el futuro, ante la tentación del desaliento y la decepción, la Palabra de Dios vuelve a proponer siempre el «gozoso anuncio» de la salvación».

«Que esta alegría, preanuncio de la alegría de la Navidad ya próxima, pueda inundar el corazón de cada uno de nosotros y todos los ámbitos de nuestra existencia», añadió el Santo Padre.

La parroquia, creada hace dos años en nombre de san Juan Nepomuceno Neumann, misionero redentorista originario de Bohemia y obispo de la arquidiócesis estadounidense de Filadelfia (1811-1860), no tiene todavía un templo para el culto.

Se trata de una zona, situada en el barrio de Montespaccato, densamente poblada con casas surgidas sin un proyecto urbanístico, sin servicios sociales (como denunció el Papa), en la que es importante la presencia de inmigrantes procedentes de países del tercer mundo y de Europa del Este, así como de desempleados.

«No os desaniméis», dijo el Papa a los parroquianos tras recordar esta situación. «Sobre todo atended a los niños y adolescentes para que no les falte atención, amistad, confianza. Apoyad a las familias, en particular a las jóvenes, y las pobres o en dificultad».

Uno de los jóvenes de la parroquia leyó al Papa un saludo en nombre de los chicos y chicas presentes: «Somos los jóvenes que algunas estadísticas presentan como sin meta, sin valores –dijo–. Es probable que en el estruendo actual, muchos de nosotros estemos perdidos y vaguen como ciegos; pero queremos ser centinelas que velan, acogiendo la invitación que nos ha hecho Su Santidad. Con la palabra y con la vida, Su Santidad nos alienta a tener esperanza y a dejarnos conquistar por la vida».

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ZENIT Staff

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