Los católicos de Mongolia tendrán pronto una iglesia

ULAN-BATOR, 24 febrero 2003 (ZENIT.orgFides ).- La jovencísima comunidad católica de Mongolia estrenará en dos meses su primera iglesia, dedicada a San Pedro y San Pablo. Mientras, los fieles continúan reuniéndose en dos parroquias situadas en locales.

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La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se abrió en agosto del 2002, y la del Corazón Inmaculado de María en enero de este año.

Sin embargo, estos «templos» provisionales estaban siempre llenos de fieles «y no podíamos seguir atendiendo pastoralmente a todo el pueblo de Dios a nosotros confiado».

Monseñor Wenceslaw Padilla, CICM, Prefecto Apostólico de Ulan-Bator, mostró su satisfacción: «Estamos construyendo la primera iglesia verdadera, ¡una casa de Dios digna de este nombre!».

«Estamos en un buen momento –continuó–. Los trabajos de edificación de la nueva iglesia (…) prosiguen intensamente: se ha realizado ya el 70% de la construcción. Esperamos concluir en abril».

En la región «la gente aprecia el don de la Buena Nueva del Evangelio, tiene el corazón abierto. Vienen a la Iglesia muchos no cristianos, hay una gran curiosidad por nuestra fe y muchas conversiones», añadió.

De acuerdo con el Prefecto, en el origen de muchas conversiones está el testimonio de vida de los misioneros, religiosos y laicos, a quienes se puede ver comprometidos con todas sus fuerzas en el servicio social.

En 1921, la Santa Sede ya había asignado la atención pastoral de Mongolia a los misioneros CICM. Sin embargo, nunca pudieron llegar al país, pues al año siguiente Mongolia quedó involucrada en la revolución soviética cayendo bajo el control de Moscú. La Iglesia católica fue entonces alejada de esa tierra.

En 1991, inmediatamente después de la caída del imperio soviético, el gobierno de Ulan-Bator pidió a la Santa Sede el envío de misioneros católicos y el establecimiento de relaciones diplomáticas.

Fue así como los misioneros CICM pudieron cumplir con el encargo pastoral que les había dado el Papa setenta años atrás. Al llegar los primeros religiosos, no encontraron ninguna comunidad cristiana.

En julio del 2002, durante el viaje pastoral del cardenal Crescenzio Sepe, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a Mongolia, el Papa elevó la Misión «sui iuris» de Urga, Ulanbator, al rango de Prefectura Apostólica, con la nueva denominación de Ulan-Bator (800.000 habitantes).

Asimismo, se nombró el primer Prefecto Apostólico de Ulan-Bator, el padre Wenceslaw Padilla, religioso filipino de la Congregación del Corazón Inmaculado de María (misionero de Scheut).

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ZENIT Staff

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